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About Meditation? ¿Puede también meditar la gente mayor?

¿Puede también meditar la gente mayor?

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…y, en efecto, todo mundo necesita la meditación. Todo mundo está desnutrido sin ella. Particularmente, a medida que uno se hace mayor, más siente la necesidad. Por supuesto, las personas han olvidado por completo su lenguaje. Ni siquiera pueden hacerse la pregunta adecuada sobre lo que hace falta. Simplemente sienten que algo hace falta pero no saben qué. Se quedan desorientados. Puede que lo tengan todo. Uno puede realizarse en términos mundanos, lograr el éxito, pero, al llegar a los cuarenta y dos años, uno empieza a sentir que algo hace falta.

Los cuarenta y dos años son parecidos a los catorce. A los catorce años empiezas a sentir que hace falta algo. Hace falta la pareja sexual; hace falta el hombre o la mujer. Notas de repente que estás solo, incompleto. Necesitas que alguien te complemente y te complete. Surge un gran deseo de amar.

Exactamente lo mismo pasa a los cuarenta y dos años. Uno ha madurado nuevamente, con más profundidad que a los catorce. Aquella fue una madurez física; uno estaba preparado para hacer el amor físicamente. A los cuarenta y dos uno está sicológicamente maduro, y está preparado para hacer el amor psicológicamente.

De esto trata la meditación. Debido a que en occidente las personas lo han olvidado completamente- y el cristianismo nunca ha hablado de la meditación, como mucho de la oración que es una forma muy diluida, la cual no funciona demasiado- cuando las personas envejecen, cuando llegan a la edad madura, sienten repentinamente una obsesión; algo hace falta. ¿Qué es? Ni siquiera pueden señalarlo. No pueden poner el dedo sobre ello: ‘Esto es lo que hace falta’.

Las personas empiezan a divagar a los cuarenta y dos. Piensan que la esposa no les satisface porque sólo han tenido una experiencia. A los catorce había una obsesión por la sexualidad. Ahora, otra vez puede que la esposa no satisfaga, que este hombre no satisfaga. Entonces se intercambian las esposas, se intercambian los esposos, se hace sexo en grupo. Existe sólo un lenguaje y es el del sexo. O, empiezan a pensar que necesitan más dinero, una casa más grande, un automóvil mejor, porque ésa es toda la lógica que han vivido y no pueden encontrar satisfacción alguna en ella. Siguen y siguen hasta que simplemente caen enfermos y mueren.

Pero la meditación es un impulso tan natural como el sexo. Tiene su propio tiempo.


Osho: The Passion for the Impossible, capítulo 18



A medida que uno se hace mayor, la sombra de la muerte empieza a aparecer; eso es lo que crea el miedo. Pero en lo que respecta a un sannyasin, no existe la muerte.

Si estás sintiendo miedo de la muerte y de los peligros que esperan, esto sólo significa que no estás profundizando en tu meditación, que la meditación sólo ha sido para ti una moda. Ahora es el momento de que entres sincera y auténticamente en la meditación, porque ese es el único espacio que te puede liberar de todos los sentimientos de muerte, de vejez, de enfermedad.

Te hace tomar consciencia de que no eres el cuerpo, de que no eres la mente, de que no eres sólo esta vida, de que eres vida eterna. La muerte se ha producido muchas veces y aún estás vivo, y la muerte se producirá muchas veces y tú estarás vivo todavía.

La conclusión suprema respecto a la meditación, es que vivas el momento en su totalidad, intensamente, gozosamente, porque no hay nada que temer, porque incluso la muerte es una ficción. No se necesita ninguna seguridad, ninguna protección. Vive momento a momento, confiando en la totalidad de la existencia como los pájaros confían en ella, como los árboles confían en ella. No te separes de la existencia, conviértete en parte de ella, y la existencia te cuidará. Ya te está cuidando.


Osho: The New Dawn, capítulo 26

Incluso en el momento de la muerte, la represión sexual es tal que las personas siguen pensando en ello. Y ésta es la razón por la cual entran nuevamente en otro útero, o sea, en otro cuerpo sexual.

Yo no enseño sexualidad. Te enseño que no la reprimas, a fin de que la puedas transformar, a que no la reprimas para que te liberes de ella. Todo lo que se reprime permanecerá en tu inconsciente como un peso. No reprimas nada y sentirás una tremenda libertad.

Experimenta con todo y empezarás a ser cada vez más maduro, no tendrás que esperar hasta que llegues a los noventa años. Mi experiencia personal con mis sannyasins es que, tal como un hombre se madura sexualmente a los catorce años, si vive su vida sexual sin culpa alguna, sin idea alguna de pecado sino simplemente como un fenómeno natural, alrededor de los cuarenta y dos años la habrá superado.

Cada siete años se produce un cambio. Tal como a los catorce años llegas a estar maduro para la experiencia sexual, estás capacitado para tener hijos, a los cuarenta y dos empiezas una nueva fase de tu vida. A los catorce entrabas en el mundo de lo vital. A los cuarenta y dos entras en el mundo de la muerte.Tal como a los catorce la vida necesitaba de la reproducción, a los cuarenta y dos la vida no necesita sexualidad sino meditación.

Y si has has vivido tu sexo, habrás tenido tiempo suficiente para ver que es un juego de niños. No tiene sentido reprimirlo, simplemente se va por su cuenta de la misma manera que vino por su cuenta. Tú no lo produjiste; no lo creaste a los catorce años. De la misma manera que llega la brisa a los catorce, la brisa te sobrepasa alrededor de los cuarenta y dos. Éste es el tiempo en el que algo más significativo, algo más valioso se tiene que experimentar. Has amado, has visto la realidad de la vida, experimentado todo tipo de relaciones; ahora es el momento de conocerte a ti mismo, se ser tú mismo, porque la muerte vendrá pronto. Antes de que llegue la muerte tienes que estar listo para encontrarla. La última historia...

Un rey soñó una noche, que una sombra enorme y muy feroz estaba parada frente a él. Preguntó: '¿Quién eres y con qué propósito has venido a mis sueños?'. La sombra respondió: 'Soy tu muerte y vendré mañana por la tarde, en el ocaso. Recuerda, a la hora del ocaso encuéntrate conmigo en el lugar adecuado'.

Y antes de que él pudiera preguntar, '¿dónde está el lugar adecuado?'- no tenía intención de estar en el lugar adecuado, quería saberlo para eludir el lugar adecuado- la sombra desapareció y el sueño se rompió.

Era la medianoche. Inmediatamente él pidió a todos los sabios, a los astrólogos, a los quirománticos, a los profetas que se reunieran porque tenían que descifrar el significado del sueño. Lo discutieron, y como siempre pasa con los mal llamados eruditos, no se pusieron de acuerdo. Todos hablaban, discutían, cada quien tenía su propia explicación; y el rey estaba más y más confundido.

El viejo sirviente del rey estaba observando todo esto, y el sol se levantaba. Había pasado la mitad de una noche. Le susurró al rey: 'Señor, esta gente no va a llegar nunca a una conclusión. Todo lo que saben es pelear, discutir, argumentar. Usted no tiene tiempo para eso, ya ha salido el sol, ¿cuánto tiempo pasará antes de que se oculte? No queda mucho tiempo. Le sugiero que los deje discutir. Usted coja su caballo más rápido y aléjese de esta capital y de este palacio'.

La sugerencia parecía muy relevante. El rey cogió el mejor caballo que tenía, y al atardecer ya se había alejado unos cientos de millas del palacio.

Para descansar durante la noche, entró en un huerto de mangos. Le dio unos golpecitos al caballo y le dijo: 'Has dado pruebas realmente de tu calidad. No tenía idea de que pudieras correr tan rápido. Lo has arriesgado todo, como si hubieras entendido mi problema de la cercanía de la muerte y hubieras arriesgado toda tu energía. Te estoy agradecido'.

En ese preciso momento el sol se estaba ocultando y, de repente notó que una mano tocaba su hombro. Miró hacia atrás. La vieja sombra que había visto en el sueño estaba parada ahí y le dijo: 'Yo también tengo que agradecerle a tu caballo, porque estaba preocupada por cómo te las ibas a arreglar para estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Pero lo has logrado. Todo el mérito es para tu caballo'.

No tiene importancia que la muerte esté a unas cuantas horas, unos cuantos días o unos cuantos años. Tal como uno se prepara para la vida, uno también tiene que prepararse para la muerte. Y a la preparación para la muerte le llamo religiosidad.

El arte de la religiosidad es el arte de prepararse para la muerte, y morir de tal manera que nada muera; sólo se deja el cuerpo y tú te desplazas a la eternidad.


Osho: The Sword and the Lotus, capítulo 4

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