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Más allá de los hábitos

No consigo dejar el hábito de fumar compulsivamente. Lo he intentado de todas las maneras pero no lo consigo. ¿ Es acaso fumar un pecado?

¡No hagas una montaña de un grano de arena! La gente religiosa es experta haciéndolo. Ahora, ¿realmente qué haces cuando estás fumando? Sólo metiendo y sacando humo de tus pulmones. Es una especie de pranayama... mugrienta, sucia, ¡pero aún así pranayama! Estás haciendo yoga de una manera estúpida. No es pecado. Puede ser estúpido, pero ciertamente no es un pecado.

Sólo hay un pecado que es la inconsciencia y sólo una virtud que es la conciencia.

Haz lo que quieras hacer, pero sé un testigo de ello, e inmediatamente la cualidad de lo que haces se transforma.

No te voy a decir que dejes de fumar; eso ya lo has intentado. Los llamados santos te deben haber dicho que no fumes: 'Porque si fumas irás al infierno'. Dios no es tan estúpido como tus santos. Enviar a alguien al infierno sólo por fumar cigarrillos será absolutamente innecesario.

Una mañana Weintraub fue a desayunar a un restaurante y pidió tocineta con sus huevos. Era un judío ortodoxo y su esposa conservaba estrictamente su hogar Kosher, pero Weintraub sintió la necesidad sólo por esta vez.

Como Weintraub estaba a punto de dejar el restaurante, se paró en la puerta congelado de terror. El cielo estaba inundado de nubarrones negros, había relámpagos, y la tierra temblaba con el estruendo del trueno.

'¡Te imaginas!', exclamó.' ¡Todo este escándalo por un pedacito de tocineta!

Pero esto es lo que tus llamados santos te han estado diciendo a través del tiempo, durante siglos.

Fumar es insalubre y antihigiénico, pero no es un pecado. Se transforma en un pecado si lo estás haciendo inconscientemente. El fumar no es un pecado, pero sí la inconsciencia.

Quiero enfatizar el hecho. Todos los días puedes rezar inconscientemente; entonces tu oración es un pecado. Puedes volverte adicto a tu oración. Si no rezas un día, todo el día sentirás que algo no está bien, que te falta algo... un vacío. Es lo mismo con el tabaco o con la bebida; no hay diferencia en ello. Tu oración se ha vuelto un hábito mecánico; se ha vuelto un amo para ti. Te domina; eres sólo su criado, un esclavo. Si no lo haces, te obliga a hacerlo.

Entonces la cuestión no es fumar. Puedes estar haciendo regularmente todos los días tu Meditación Trascendental y esto puede ser precisamente lo mismo. Si la calidad de inconsciencia está allí, si la mecanicidad está allí, si se ha vuelto una rutina establecida, si se ha vuelto un hábito y eres víctima de él y no puedes dejarlo, ya no eres más dueño de ti mismo, entonces esto es un pecado. Pero el ser un pecado viene de tu inconsciencia, no del hecho en sí.

Ningún acto es virtuoso, ningún acto es un pecado. Que la consciencia está detrás del acto... todo depende de eso.

Dices: “No puedo dejar el hábito de fumar compulsivamente”. Estoy menos interesado en que fumes compulsivamente, estoy más interesado en tu hábito. Cualquier hábito que se vuelva una fuerza, en una fuerza dominante en tí, es un pecado. Uno debería vivir más en libertad. Uno debería actuar no de acuerdo con los hábitos, sino de acuerdo con la situación.

La vida está cambiando contínuamente... es un fluir, y los hábitos están estancados. Cuanto más rodeado estés por los hábitos, más estás cerrado a la vida. No estás abierto, no tienes ventanas. No tienes ninguna comunicación con la vida; continúas repitiendo tus hábitos. No se acoplan, no son la respuesta adecuada a la situación, al momento. Son siempre una carga del pasado; siempre se quedan cortos. Son el fracaso de tu vida.

Entonces recuerda: Yo estoy en contra de toda clase de hábitos. Buenos o malos no es el asunto. No hay hábitos buenos como tal, no hay hábitos malos como tal. Los hábitos son todos malos porque hábito significa que algo inconsciente se ha vuelto un factor dominante en tu vida, se ha vuelto decisivo. Dejas de ser tú el  factor decisivo. Tu respuesta no viene de tu consciencia sino de un patrón, de una estructura que has aprehendido en el pasado.

He visto mucha gente rica viviendo vidas muy pobres. Antes de volverse ricos sus hábitos se habían afianzado cuando eran pobres... Por eso encuentras tanta miseria entre la gente rica; procede de los hábitos que se habían arraigado cuando eran pobres.

Uno de los hombres más ricos del mundo... no uno de los más ricos sino el hombre más rico del mundo, se cree... fue el Nizam de Hyderabad. Su colección de diamantes era la más grande del mundo porque era el dueño de las minas de diamantes de Golconda, la cual había producido los diamantes más grandes del mundo. El Kohinoor procede de Golconda. Una vez fue posesión del Nizam. Tenía tantos diamantes que se dice que nadie ha sido capaz de calcular exactamente el valor de su colección. Miles y miles de diamantes... no se contaban, ¡eran pesados!

Pero era uno de los hombres más miserables del mundo. Utilizó la misma taza durante treinta años. Olía mal y no la cambiaba. Utilizó la misma chaqueta casi toda su vida y no la hizo lavar por miedo a que se la estropearan. Fue tan avaro... no lo puedes imaginar... recogía los cigarrillos a medio fumar que sus invitados dejaban en los ceniceros y luego se los fumaba. ¡El hombre más rico del mundo fumando colillas de cigarrillos fumadas por otros! Lo primero que hacía cuando un invitado se iba era buscar en los ceniceros y recoger las colillas de los cigarrillos.

Cuando murió, su diamante más grande fue encontrado entre sus zapatos sucios. ¡Lo había escondido entre su zapato! Quizás tenía alguna idea detrás de ello... que quizás se lo podría llevar con él al otro mundo. Quizás tenía miedo: 'Cuando me muera, la gente puede robarlo'. Era el diamante más grande; lo usaba como pisapapeles encima de su escritorio. Antes de morir debió haberlo puesto entre su zapato.

Incluso cuando uno se está muriendo uno se está moviendo entre sus viejos hábitos, siguiendo viejos patrones. He oido:

El anciano Mulla Nasruddin se había convertido en un hombre muy rico. Cuando sintió que se acercaba su muerte decidió hacer algunos arreglos para su funeral, entonces encargó un ataúd precioso hecho de madera de ébano con almohadones de satín por dentro. Tenía también un precioso caftan de seda hecho para ponerlo en su cadáver.

El día que el sastre le trajo el caftan, Mulla Nasruddin se lo probó para ver cómo se le veía, pero de repente exclamó: '¿Qué es esto! ¿Dónde están los bolsillos?'.

Fumar o no fumar, no es importante. Quizás si continúas fumando morirás un poco antes. ¿Y qué? El mundo está superpoblado, harás algo bueno al morir un poco antes. Quizás tendrás tuberculosis. ¿Y qué? La tuberculosis es ahora casi como un resfriado. De hecho, no hay remedio para el resfriado, pero hay remedio para la tuberculosis. Lo sé porque sufro de un resfriado común. Tener tuberculosis es ser muy afortunado.

Entonces es posible que te mueras dos años antes, quizás te de tuberculosis... pero no es un pecado. No te preocupes por eso. Si realmente quieres hacer algo con tu vida, dejar de fumar no te va a ayudar... porque conozco gente que dejó de fumar; luego empezaron a mascar chicle. ¡La misma vieja estupidez! O si son indios empiezan a masticar pan; es lo mismo. Harás lo uno o lo otro. Tu inconsciencia pedirá una actividad, una ocupación. Es una ocupación. Y es sólo un síntoma; este no es el verdadero problema. No es la raíz del problema...

¿Acaso no lo has observado? Cuando te sientes disturbado emocionalmente inmediatamente comienzas a fumar. Te da una especie de relajación; te da una ocupación. Permite que tu mente se distraiga del problema emocional. Cuando la gente se siente tensa comienza a fumar. El problema es la tensión, el problema es tu malestar emocional, el problema está en otro lado; fumar es solo una distracción del problema. Luego para distraerte te preocupas de meter y sacar aire en tus pulmones…la mente no puede pensar en dos cosas al mismo tiempo, recuérdalo . Una de las cualidades de la mente es que no puede pensar en dos cosas al mismo tiempo; la mente es unidimensional. Luego si estás ocupado fumando, tu mente se olvida de cualquier otra ansiedad.

Este es el secreto de los denominados mantras espirituales: no son mas que distracciones para la mente, lo mismo que fumar. Repites una y otra vez 'Om, Om, Om,' o 'Ram, Ram, Ram,' o 'Allah, Allah, Allah' — es una forma de mantener tu mente ocupada. Y la persona que te enseñe el mantra te dirá: 'Repítelo tan rápidamente como te sea posible, de forma que no haya ni el más mínimo espacio entre palabras. Repite — 'Ram Ram Ram' — y no dejes ningún espacio entre dos Rams, de esta forma no darás pie a que te invada algún pensamiento. ¡Repite el mantra como si estuvieras loco!'

Si, te dará cierta relajación, la misma relajación que consigues al fumar, porque tu mente se distraerá de las ansiedades del mundo. Te olvidarás del mundo; has descubierto un truco. Todos los mantras son trucos, trucos espirituales. Fumar compulsivamente es también un mantra. Un mantra mundano, no es un mantra espiritual, puedes llamarlo laico.

El verdadero problema es el hábito.
Me dices: “He intentado fuertemente dejarlo....”

Pero no has intentado ser consciente de él; sin intentar ser consciente has intentado dejarlo. Esto no es posible. Volverá, porque tu mente es la misma, sus necesidades son las mismas, sus problemas son los mismos, sus ansiedades, sus tensiones son las mismas, su angustia es la misma. Y cuando esas ansiedades aparezcan ¿qué harás? Inmediatamente, mecánicamente empezaras a buscar los cigarrillos.

Probablemente has decidido una y otra vez, y una y otra vez has fracasado... no porque fumar sea un gran fenómeno que no  puedes dejar, sino porque lo estás intentando desde un punto equivocado. En vez de conscientizarte de toda la situación... en primer lugar por qué fumas... en vez de conscientizarte del proceso de fumar, simplemente estás intentando dejarlo. Es como podar las hojas de un árbol sin cortar sus raíces. Y toda mi preocupación aquí es cortar las raíces, no podar el árbol.

Podando las hojas y las ramas, el árbol se volverá más espeso, su vegetación se volverá más espesa. No destruirás el árbol; de hecho, lo estarás ayudando. Si realmente quieres dejarlo, tendrás que mirar más profundo, no en los síntomas, sino en las raíces. ¿Dónde están las raíces?

Puede que seas una persona profundamente ansiosa, de lo contrario fumar compulsivamente no es posible; fumar compulsivamente es una consecuencia. Debes estar muy preocupado con mil y un molestias internas, debes estar llevando una gran carga de preocupaciones en tu corazón, en tu pecho, que ni siquiera sabes cómo olvidarlas. No sabes como soltarlas; por lo menos el fumar te ayuda a olvidarlas.

Dices: “Lo he intentado fuertemente...”

Ahora bien, algo tiene que ser entendido. Los hipnotizadores han descubierto una ley básica; la llamaron Ley del Efecto Contrario. Si intentas fuertemente hacer algo sin entender lo básico, justo lo contrario será el resultado.

Es como aprender a montar en bicicleta. Vas por una carretera silenciosa, no hay tráfico, temprano por la mañana, y te fijás en un mojón de piedra rojo situado justo al lado de la carretera como Hanuman. Una carretera de sesenta pies de ancho y justo un mojón pequeño y te asustas: puedes llegar al mojón, puedes chocarte contra el mojón. Ahora te olvidas de la carretera de sesenta pies de ancho. De hecho, incluso si vas con los ojos vendados no hay mucha oportunidad de encontrar el mojón, estrallándote con el mojón, pero con los ojos abiertos ahora ha sido olvidada toda la carretera, te has enfocado. En primer lugar, ese rojo del mojón es tu fijación. ¡ Y tienes tanto miedo de no ser capaz de esquivarlo!. Te olvidas de que en bicicleta; te olvidas de todo. Ahora tu único problema es como evitar el pilote; si chocas contra él te harás daño.

Ahora el choque es absolutamente innevitable; con seguridad vas a chocar contra el pilote. Y luego te sorprenderás: ' Lo intenté por todos los medios'. De hecho es por intentar esquivarlo que terminaste chocando contra él. Cuanto más te acercabas a él, más intensamente tratabas de evitarlo, pero cuanto más intensamente intentas evitarlo, más te acercas a él, mayor es tu fijación. Se convierte en una fuerza hipnótica, te hipnotiza. Se transforma en un imán.

Es una ley esencial en la vida. Mucha gente intenta evitar muchas cosas y terminan cayendo en lo mismo. Intenta evitar algo con todas tus fuerzas y terminarás cayendo en el mismo agujero. No lo puedes evitar; esa no es la forma correcta de evitarlo.

Relájate. No intentes nada, porque sólo a través de la relajación te harás más consciente, nunca con tu intención. Estáte tranquilo, relajado, silencioso.

Puedo hacerte una sugerencia: fuma tanto como quieras. Primero de todo, no es un pecado. Te lo garantizo; me hago responsable. Así que, si te encuentras con Dios en el dia del juicio, le dices que yo soy responsible de tu pecado. Y yo estaré allí como testigo de que tú no eres responsible. Así que no te preocupes de que sea o no un pecado. Relájate y no intentes dejarlo con tu esfuerzo. No, esto no te va a ayudar.

El Zen cree en la claridad sin necesidad de esfuerzo. Así que mi sugerencia es esta: fuma tanto como quieras fumar, pero fuma meditativamente. Si un seguidor del Zen puede beber té meditativamente, ¿por qué no puedes tú fumar meditativamente? De hecho, el té contiene los mismos estimulantes que el tabaco; es el mismo estimulante, no hay gran diferencia. Fuma meditativamente, religiosamente. Haz del fumar una ceremonia. Inténtalo a mi manera.

Crea un lugar en tu casa sólo para fumar: Un pequeño templo dedicado al dios del tabaco. Primero te inclinas ante tu paquete de cigarrillos. Mantén una pequeña conversación con el cigarrillo. Puedes preguntarle: '¿Cómo estás?'. Y entonces, lentamente sacas un cigarrillo, muy despacio, tan despacio como tú puedas, porque solo si lo haces muy despacio estarás consciente. No lo hagas de forma mecánica, como haces siempre. No hay prisa. Toma todo el tiempo que quieras para sacar el cigarrillo y después coge el mechero; inclínate ante el mechero. Son grandes dioses, ¡ auténticas divinidades! Dios es luz, luego ¿por qué no un mechero?
Entonces comienza a fumar lentamente, como si estuvieras haciendo Vipassana. No lo hagas como pranayama — de forma rápida y profunda — sino muy lentamente . Buda dice: Respira con naturalidad. Luego fuma con naturalidad, lentamente y sin prisas. Si piensas que es un pecado tendrás prisa por terminar cuanto antes. Si piensas que es un pecado no querrás observar lo que haces. Luego continuarás leyendo el periódico mientras fumas. ¿Quién quiere observar un pecado? Pero no es un pecado, luego observa, observa cada uno de tus actos.

Divide tus actos en pequeños fragmentos de forma que te puedas mover con lentitud. Y te sorprenderás: observándote fumar, poco a poco empezarás a fumar menos. Hasta que un dia, de repente, te darás cuenta de que lo has dejado. No has hecho ningún esfuerzo por dejarlo, sino que el hábito ha caido por sí solo, porque tomando consciencia de un hábito, de una rutina, de un acto mecánico, estás creando una energía de consciencia en ti. Solo esta energía puede ayudarte; ninguna otra cosa te ayudará.

Y esto no ocurre sólo con el hábito de fumar, lo mismo ocurre con todo lo demás en la vida: no intentes cambiar nada en ti. Esto te dejará cicatrices. Incluso si cambias, el cambio será superficial. Y encontrarás un substituto en otro lugar; tendrás que encontrar un substituto o si no te quedarás vacío.

Cuando el fumar se desvanezca por si solo porque tú has tomado consciencia de la est pidez de este hábito, y de la inutilidad de hacer algún esfuerzo para combatirlo. Cuando simplemente el hábito se caiga por sí solo, igual que una hoja cae de un árbol cuando está madura. Entonces no dejarás ninguna cicatriz, no habrá restos de tu ego detrás.

Si dejas algo con esfuerzo, estás fortaleciendo tu ego. Comienzas a pensar, ' ahora soy mejor porque he conseguido dejar de fumar'. Evidentemente, si piensas que el fumar es un pecado, te sentirás más virtuoso cuando lo dejes.

En esto se basa tu idea de virtuosismo. Alguien deja de fumar, alguien deja de beber, alguien come solo una vez al día, alguien deja de comer una noche, incluso alguien deja de beber agua por la noche…y se convierten….¡en santos! Estas son cualidades sagradas, ¡grandes virtudes! Hemos convertido la religión en un juego estúpido. La religión ha perdido su gloria. Se ha hecho tan estúpida como la gente. Pero todo depende de tu actitud: Si piensas que algo es un pecado, la virtud para ti será lo opuesto a eso.

Quiero hacer énfasis en esto: no fumar no es una virtud, fumar no es un pecado; la consciencia es una virtud, la inconsciencia es un pecado. Y esta misma ley puede ser aplicada a cualquier cosa en tu vida.

 

Osho, Ah, This! , charla #6
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