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OSHO Times The Other: Myself La Alquimia Suprema

La Alquimia Suprema

Hay una sola posibilidad de que las relaciones afectivas sean saludables y no se conviertan en competiciones de superioridad o inferioridad, para que no se conviertan en torturas sado-masoquistas. Y esa única posibilidad está en la presencia de un amor incondicional.

El amor es la alquimia suprema.

Es lo que transforma los metales básicos en oro. Los ingredientes son los mismos: el asesino y el Buda Gautama no son diferentes en lo que respecta a los ingredientes, a sus potencialidades intrínsecas. Se trata simplemente de que el hombre no es una máquina unidimensional.

El hombre no es unidimensional; si fuera así, la totalidad de su mundo sería de un aburrimiento inmenso. Y la búsqueda del hombre consiste básicamente en ser uno con la existencia; la separación duele.

En nuestras relaciones amorosas con los demás, en menor escala, vamos en busca de la misma unidad. Cuando amamos a una mujer, cuando amamos a un hombre, cuando amamos a un amigo, cuando amamos una actividad creativa- danza, música, poesía- estamos tratando de lograr una cierta sincronía con la existencia.

Nuestra situación es como la de un niño pequeño en medio del bosque que ha perdido a su madre y busca en el bosque sin saber a dónde ir. Esta situación admite muchos explotadores... este desamparo lo utilizan aquellos que están en el poder, aquellos que tienen dinero. El desamparo se utiliza para llevarte a la esclavitud, a la dependencia.

Por tanto, todas las religiones han desarrollado programas particulares. Empiezan con Dios... y con Dios tu relación no puede ser diferente de la que existe entre un títere y su titiritero, entre un esclavo y su amo. Con Dios no puedes esperar algo más, porque él es el creador, él te ha hecho; él puede también destruirte en cualquier momento. Él tampoco te ha preguntado si querías entrar o no en la vida, tampoco te preguntará si estás a favor de destruir el mundo.

Todos los dioses de todas las religiones son dictatoriales. Son unos fascistas.

Yo no tengo un Dios; por tanto no tengo programa alguno para ti que te transforme en un esclavo.

Estoy pleno; nada más se puede añadir a mi experiencia. Por eso, las personas que están conmigo no se sienten inferiores en absoluto.

Nadie es inferior. Las personas pueden estar en situaciones diferentes, pero nadie es superior y nadie es inferior. Todos estamos hechos del mismo componente que llamas Dios. ¿Cómo puede ser alguien superior y alguien inferior? Pertenecemos a la misma existencia, nuestras raíces se nutren en la misma existencia. La existencia no hace distinciones, no discrimina entre pecadores y santos.

Mi enfoque es existencial. Por tanto, aquí nadie es superior y nadie es inferior. Naturalmente, al destruir este complejo de superioridad e inferioridad estamos desechando la posibilidad misma de [que exista] una mentalidad fascista, una personalidad fascista... porque a mi parecer, es inconcebible que un fascista pueda ser alguna vez religioso.

Los que se llaman a sí mismos personas religiosas son todos más o menos fanáticos fascistas. No están buscando la verdad; piensan que ya la han encontrado, en sus escrituras que están muertas, en las viejas supersticiones que incluso saben que no tienen fundamento en la realidad.

Sólo una visión clara puede alejar toda la oscuridad en la que nacen todos estos monstruos.

Aquí, conmigo, el que seas un hombre o una mujer, el que seas blanco o negro, no tiene importancia alguna, nadie siquiera se da cuenta. Es suficiente que seas un ser humano. Y eres libre para elegir tu propio estilo de vida; es tu derecho fundamental la manera como quieres florecer. Aquellos que te aman pueden ayudar cuidando el jardín en el que estás creciendo, regando tus raíces, compartiendo su calor.

Se ha comprobado ahora científicamente que incluso las plantas saben quiénes son sus amigos y quiénes son sus enemigos. Se ha desarrollado una especie de cardiograma que se ata al árbol, y si se acerca una persona con la idea de cortar una rama del árbol o de arrancarlo –sólo con la idea- súbitamente, el gráfico que ha hecho el cardiograma sobre el árbol empieza a temblar. Pierde el ritmo que tenía; puedes ver ahora cómo el árbol siente miedo.

Recuerda que el árbol tiene una sensibilidad telepática, de otra manera no podría conocer el pensamiento que hay en la mente de la persona. Ella no ha hecho nada; no ha pasado nada visiblemente. Y, cuando viene el jardinero, con su calor, con su amor, el gráfico se vuelve súbitamente más armónico. Ahora el árbol ya no tiene miedo, se encuentra tremendamente dichoso.

El calor del amor no es sólo un fenómeno poético. Es una realidad de gran importancia.

Ahora las flores serán mayores, las frutas serán más jugosas, el árbol responderá. Posiblemente no hay ingratitud, salvo la del humano, en toda esta existencia. El árbol no puede dar otra cosa, no puede dar dinero, no puede dar oro, pero puede dar hermosas flores, tan grandes como sea posible, a un corazón amoroso. Puede dar frutas más jugosas.

Nunca se ha pensado que el amor sea alimento, pero es una clase muy sutil de alimento. Y los sicólogos han concluido ahora, que si un niño obtiene todo lo necesario, todos los químicos, todas las hormonas, alimento, ejercicio, aire fresco, descanso, todo lo que es necesario para vivir, aún así morirá en tres o seis meses, a menos que alguien le dé amor. Él no sentirá que vale la pena vivir sin amor; simplemente decrecerá y morirá. Y en miles de laboratorios en todo el mundo han muerto muchos animales en estos experimentos.

Normalmente se entiende que estos experimentos se hacen primero sobre animales y, a menos que encontremos principios seguros no los aplicamos en seres humanos. Esta ha sido la idea prevaleciente en las masas. Incluso los profesionales médicos, los facultativos, los fisiólogos creen también en ello.

Aquí, junto a mí, os habéis reunido con un propósito especial: la búsqueda de la verdad, la búsqueda de la forma más pura de amor, la búsqueda de una vida que sea una danza de gozo profundo.

En ninguna otra parte del mundo de reúnen las personas por las mismas rezones. Se reúnen con el propósito de crear más odio; se reúnen con el propósito de crear más guerras; se reúnen para crear más actividades destructivas para la vida humana. Naturalmente tenemos un mundo enfermo, un mundo malsano.

Aquí es imposible sentir superioridad o inferioridad alguna. He hecho todo lo posible para convencerte de una sola cosa: que la iluminación está en tu naturaleza, que no es algo que se tenga que conseguir; lo traes al nacer. Todo lo que tienes que hacer es no crearlo sino abrir simplemente el secreto oculto de tu vida.

Cuando empiezas a sentir tu luz interior, toda tu perspectiva empieza a cambiar. Sentirás compasión por los seres humanos aunque hagan cosas estúpidas. Y te sentirás inmensamente dichoso, festivo, incluso aunque no tengas nada que festejar. No se necesita nada para celebrar: son excusas... ¡mi cumpleaños es solo una excusa! Pero si quieres celebrar encontrarás mil y una excusas.

Se trata de tu vida, y todo lo que surge de ella es de tu creación. Recuerda, hay en ella firmas ocultas. No te puedes disociar de lo que creas, de la forma en que vives, de la forma en que respondes.

Una vez que empiezas a rebozar de amor y dicha no puedes ni siquiera en sueños actuar de tal manera que sea humillante para otro, porque el otro no es realmente el otro; simplemente es parte de nosotros.

Somos una sola conciencia llenando todo el universo. Pero una pequeña experiencia ayudará... y empezarás a ver la misma luz en otros. Y percibir la luz dentro de ti y la luz dentro de los demás es vivir todo el año rodeado de un festival de luces.

Hay personas en el mundo exterior que quieren dominar y hay personas que quieren ser dominadas. La responsabilidad no viene de un solo lado. Hay personas que quieren ser esclavizadas, porque la esclavitud tiene algo al respecto: te quita toda responsabilidad. Entonces la responsabilidad es de tu amo. Tú eres simplemente instrumental: lo que el diga lo haces, pero no sientes ningún agobio. Así, la mayor parte de los seres humanos quieren seguir como esclavos en lo más profundo.

La esclavitud en lo religioso implica que sigues siendo un hinduista, un mahometano, un cristiano. Y tú también tienes miedo, porque tu esclavitud se basa únicamente en creencias. Todo mundo está, por consiguiente, tratando de evitar que su rebaño entre en contacto con otros.

¿Por qué no ver a todos los habitantes del planeta como emperadores? ¿Cuál es el problema? Es un asunto de entender el mundo, y si te entiendes a ti mismo, no es difícil entender el mundo, es la cosa más sencilla.

Una vez has entendido que ser un emperador o un esclavo es asunto tuyo, ¿quién va a elegir ser un esclavo? Cuando puedas poner toda tu energía en crear algo que te dará satisfacción, que te dará un sentido profundo de plenitud, un sentimiento de que no has estado aquí innecesariamente, habrás contribuido con algo, habrás hecho el mundo un poco más bello. Habrás añadido unas cuantas flores más, todo este mundo puede volver a ser un jardín.

No hace falta luchar. No hace falta que seas superior a los demás, porque te estoy dando algo que es mucho más elevado que la superioridad. Te estoy haciendo un individuo único.

Sermons in Stones (sin traducir)