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AMOR

… Mi sugerencia es que, si estás realmente dispuesto a satisfacer el anhelo del corazón, te olvides del amor. Primero adéntrate en la meditación porque el amor nacerá de la meditación. Es la fragancia de la meditación. La meditación es la flor, el loto de los mil pétalos. Permítele que se abra. Ayúdale a entrar en la dimensión vertical, en la no mente, en la ausencia de tiempo y entonces descubrirás que la fragancia está ahí. Entonces será eterna, incondicional. Entonces no se dirige a nadie en particular, no puede ser dirigida a nadie en particular. No es una relación; es más una cualidad que te rodea. No tiene nada que ver con el otro. Tú amas, tú eres amor; entonces es eterno. Es tu fragancia. Ha estado alrededor de un Buda, en torno a un Zaratustra, en torno a un Jesús. Es una clase totalmente diferente de amor; es cualitativamente distinta.

Tú estás pidiendo solamente una cantidad un poco mayor, no un día, sino dos días, tres días, cuatro días; no una sola vida, sino unas cuantas vidas. Pero, de todas formas, terminará. Y cuanto más lo estires, más magro se volverá, más aburrido se volverá, porque quiere morir y tú lo estás prolongando. Y a veces muere, pero tú eres incapaz de deshacerte de él; continúas cargando con el cadáver. ¡Y huele! Una vez fue algo hermoso; ahora está sencillamente muerto y apesta.

En las escrituras indias hay una hermosa historia sobre Shiva. Su esposa Parvati murió y él cargó con el cadáver de su esposa durante doce años por todo el país esperando encontrar a algún doctor que pudiera ayudarle. Lentamente, las extremidades del cadáver empezaron a desmembrarse, pero él continuó su viaje en busca de un médico, de un alquimista, de un mago, de un hacedor de milagros. Llorando, gimiendo, recorrió todo el país.
En India hay doce lugares sagrados. Se dice que esos lugares fueron las partes que se desmembraron del cuerpo de Parvati. Donde caía una de ellas, se convertía en un lugar sagrado.

Puedes cargar con un cadáver, pero no podrás encontrar al médico. Esto es mucho más cierto que la historia de Jesús reviviendo a un muerto, aunque parece imposible que un hombre como Shiva cargara con el cadáver de una mujer. Pero me he dado cuenta de que he visto a millones de personas cargando con amores muertos, amores que habían perecido hacía ya mucho. Y continúan cargando con ellos por miedo, por apego. Se aferran a lo conocido, a lo familiar, aunque sólo supone miseria y nada más; pero se aferran.

Cuando el amor muere, muere. A su debido tiempo uno ha de aceptar su muerte y ha de saber decir adiós, sin quejarse, sin rebelarse, porque cuando algo acaba, ¿qué puedes hacer? Ésa es la naturaleza de las cosas: empiezan y a su tiempo, acaban. Buda dice: 'Todo aquello que tiene un comienzo, a su tiempo, morirá.' Acéptalo pues; ésa es la naturaleza de las cosas.