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Featured Books The Book of Women El miedo a la intimidad...(4ª parte)

El miedo a la intimidad...(4ª parte)

El hombre y la mujer no deberían estar sujetos a un contrato como el matrimonio. Deberían estar enamorados, pero deberían mantener su libertad. No se deben nada el uno al otro. Y la vida tendría que ser más variable. Una mujer relacionándose con muchos amigos, un hombre estableciendo contacto con muchas mujeres; ésta debería ser la regla. Pero sólo es posible si el sexo se toma como un juego, como algo divertido. No es un pecado, es divertido. Y desde la aparición de la píldora ya no hay miedo de tener niños. El hombre aún no conoce todo lo que la píldora implica. Era difícil en el pasado, porque hacer el amor significaba más y más niños. Eso estaba destruyendo a la mujer, ella estaba siempre embarazada; y estar siempre embarazada y dar a luz a doce o veinte niños es una experiencia tortuosa.

Pero el futuro puede ser totalmente diferente y la diferencia no vendrá del hombre. Tal como Marx dijera con respecto al proletariado: 'Proletarios del mundo, uníos, no tenéis nada que perder y todo por ganar...'. El vio la sociedad dividida en dos clases: los ricos y los pobres. Yo veo la sociedad dividida en dos clases: hombres y mujeres.

El hombre ha seguido siendo el amo durante siglos; la mujer, la esclava. Ella ha sido subastada, ha sido vendida, ha sido quemada en la hoguera, Cualquier acto inhumano, se le ha hecho a la mujer. El único modo de cambiar el status de la mujer parece ser el otorgar a la ciencia una total libertad para transformar la relación entre el hombre y la mujer, y que se abandone la idea del matrimonio, que es absolutamente fea, pOrque es simplemente una especie de propiedad privada. Los seres humanos no pueden ser poseídos, no son propiedades. Y el amor debe ser tan sólo un alegre juego. Si quieres niños, los niños deberían pertenecer a la sociedad para que así no se catalogue a la mujer como madre, como esposa, o como prostituta. Estas etiquetas deberían desaparecer.