Quantcast

Featured Books The Book of Women Si no sabes lo que pierdes...(4ª parte)

Si no sabes lo que pierdes...(4ª parte)

Todas las religiones de Oriente predican que la mujer ha nacido mujer debido a sus acciones pasadas. El hombre es un ser superior y la mujer es inferior. Esto ha sido aceptado. Si eres pobre, no se debe a la explotación de los ricos; eres pobre por tus acciones del pasado. La mente del hombre ha sido distraída de la realidad con explicaciones ficticias. No se puede hacer nada para cambiar la vida pasada, así que se tiene que sobrellevar. Increíbles sectas religiosas se dieron en Oriente, que ninguna persona razonable podría aceptar, pero sin embargo millones las han seguido. Por ejemplo, los jainas creen que ninguna mujer puede alcanzar la iluminación con su cuerpo, pues no puede ser realmente célibe; no puede detener su menstruación y eso la hace permanecer como un ser sexual. Así que, al menos que la obtenga siendo sumisa, agradable, religiosa, sirva a su marido y acepte todo como parte de su suerte... ésa es la única forma de nacer como un hombre en la vida futura. Así pues, no puede hacerse nada ahora; una simplemente tiene que aceptar y estar contenta. Cualquier rebeldía puede echar a perder las oportunidades, inclusive futuras. Cualquier descontento, cualquier frustración, puede no sólo destruir el presente, sino también el futuro. Por eso, lo mejor y más inteligente es quedarse callada. Nadie te puede ayudar, pues cometiste errores en la vida pasada. Aun cuando tu pobreza no tenga nada que ver con tu vida pasada... Pero ese descubrimiento es muy reciente y no ha penetrado todavía en la mente oriental. Y, tal como las mujeres tienen su menstruación, los hombres también la tienen; éste es un descubrimiento reciente. Así que, si el período menstrual impide a una mujer alcanzar la iluminación, se lo impedirá también a un hombre, sólo que la forma es sutil. En la mujer se expresa de una forma física: se puede ver la sangre cada mes. Pero si un hombre lleva un diario, se sorprenderá: cada mes, a los veintiocho días, durante cuatro o cinco días se pone de mal humor, exactamente como una mujer se irrita y se disgusta por pequeñeces. La misma persona no se hubiera disgustado por el mismo motivo en otra época. Pero en estos cuatro o cinco días... su período es más bien psicológico; esa es la diferencia. Y es bueno en una pareja saber perfectamente que cuando la mujer tiene el período, el hombre debe ser más consciente, pues esto está fuera del control de ella. Estará irritable, fácilmente se enfadará y molestará y estará más regañona.

En Oriente, para evitarlo, encontraron una estrategia: durante su período la mujer tiene que vivir en una celda oscura dentro de la casa, sin poder salir ni tener contacto con nadie, pues incluso su sombra puede contaminarlo todo. Ella no puede preparar la comida y tiene que vivir separada, escondida, avergonzada de sí misma. De algún modo, era bueno que descansara durante cuatro o cinco días y al no tener contacto con nadie, no causará problemas innecesarios. Pero esto ha sido unilateral e injustificado, pues el hombre también tiene su período.

La peor combinación es cuando marido y mujer tienen su período juntos. Entonces la situación es de guerra. Pero esto casi nunca sucede, el marido lo tiene un tiempo y la mujer en otro diferente. Pero si el marido lleva un diario durante cuatro o cinco meses, sólo para encontrar sus fechas del inicio y término de su período, él puede comunicárselo a su familia para que sean todos más tolerantes y compasivos con él en esos cinco días, pues se encontrará en la misma situación.