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Osho Books I Have Loved Libros que he Amado

Libros que he Amado

El huésped, el anfitrión, el crisantemo blanco... estos son los momentos, las rosas blancas, durante los cuales nadie tendría que hablar.

Ni el huésped,
ni el anfitrión...
Solo silencio.

Pero el silencio habla a su manera, canta su propia canción de gozo, de paz, de belleza y bendición; de otra manera no habría habido un Tao Te Ching , tampoco un Sermón de la Montaña, a los que considero verdadera poesía aunque no estén compilados en alguna forma poética. Son marginales. Se les excluye. En cierta medida esto es verdad: ellos no pertenecen a la norma, al promedio, no les corresponde una medición, los trascienden a todos; de ahí que sean excluidos.

Unos cuantos fragmentos de Los Hermanos Karamasov de Fiodor Dostoevsky son pura poesía, y también lo son incluso unos cuantos fragmentos del libro de ese loco, Friedrich Nietzsche, Así hablaba Zarathustra. Aunque Nietzsche no hubiese escrito nada más que Así hablaba Zaratustra, habría servido a la humanidad inmensamente, profundamente- no se puede esperar más de hombre alguno- porque Zaratustra estaba casi olvidado. Fue Nietzsche quien lo rescató, quien lo hizo renacer, resucitar. Así hablaba Zaratustra va a ser la Biblia del futuro.

Se dice que Zarathustra reía cuando nació. Es muy difícil imaginar a un bebé recién nacido riendo; como mucho sonriendo pero, ¿ riendo? Uno se pregunta de qué, porque la risa necesita un contexto. ¿De qué chiste se reía el bebé Zarathustra? Del chiste cósmico, de la broma que es toda la existencia.

Sí, escribe en tus notas, el chiste cósmico, y subráyalo. Así está bien. Puedo incluso oírte subrayándolo. Eso es hermoso. ¿Puedes ver cómo escucho de bien? Cuando quiero puedo escuchar incluso el sonido que se produce al dibujar un bosquejo en una hoja. Cuando quiero ver puedo ver en la oscuridad, en la oscuridad más profunda. Pero cuando no quiero oír, doy la impresión de que no escucho para darte justamente la grata impresión de que todo va bien.

Zarathustra, en el momento de nacer, ¡se reía! Y ése fue sólo el comienzo. Se rió toda su vida. Toda su vida fue risa. Y aún así la gente lo ha olvidado. Los ingleses incluso han cambiado su nombre; le llamaron 'Zoroastro'. ¡Qué monstruosidad! Zarathustra tiene la suavidad de un pétalo de rosa, y 'Zoroastro' suena como un inmenso desastre mecánico. Zarathustra debe estar riéndose de que su nombre haya sido cambiado a Zoroastro. Pero, antes de Friedrich Nietzche, se le había olvidado. Tenía que ser así.

Ahora, ¿quién se va a interesar por una religión de sólo cien mil [personas], las cuales no sólo viven casi todas en India, sino en una misma ciudad, Mumbai? Incluso ellos mismos han olvidado a Zarathustra. Han hecho concesiones a los hindúes con los que tienen que convivir. Escaparon del charco y cayeron en la zanja, ¡en una zanja más profunda! Por un lado el charco, por el otro la zanja. Y por el medio va el Camino; Buda lo llama el camino del medio, exactamente en la mitad, como un equilibrista.

El gran servicio de Nietzsche consistió en traer a Zarathustra de regreso al mundo moderno. Su gran fallo fue Adolfo Hitler. Hizo las dos cosas. Por supuesto, él no fue responsable por lo de Adolfo Hitler. El mismo Hitler no entendió la idea de Nietzsche del 'super hombre'. ¿Qué hubiera podido hacer Nietzsche al respecto? Si tú no me entiendes, ¿qué puedo hacer al respecto? Eres siempre libre para no entender. Adolfo Hitler fue una mediocridad juvenil, un niño retrasado, realmente feo. Recuerda simplemente su cara: ese pequeño bigote, esos ojos temibles que miran fijamente para hacer que tengas miedo, y esa frente tensa. Estaba tan tenso que ni siquiera pudo tener amistad con alguien en toda su vida. Para ser amigable uno necesita estar un poco relajado.

Hitler no pudo amar, aunque lo intentó a su manera dictatorial. Intentó, tal como lo hacen muchos maridos desafortunadamente, dictar, ordenar, manejar y manipular a las mujeres, pero era incapaz de amar. El amor necesita inteligencia. No permitía siquiera a su propia amante estar con él en su habitación por la noche. ¡Cuánto miedo! Tenía miedo de que mientras durmiera... uno nunca sabe, la amante podía ser una enemiga, podía ser una agente que trabajaba para el enemigo. Él durmió solo toda su vida.

¿Cómo hubiera podido amar un hombre como Adolfo Hitler? No tenía simpatía ni sentimientos, no tenía corazón, ni un lado femenino. Había matado a su mujer interior, así que ¿cómo iba a amar a la mujer exterior? Para amar a la mujer exterior tienes que nutrir la mujer interior, porque sólo lo que está adentro se expresa en tus acciones.

He escuchado que Hitler disparó a una de sus amantes simplemente por una razón nimia: La mató porque le había dicho a ella que no fuese a visitar a su madre, pero cuando él se marchó, ella lo hizo aunque regresó antes de que Hitler volviera. Él llegó a saber a través de los guardias que ella había salido. Aquello fue suficiente para acabar con el amor, y no sólo con el amor, ¡sino con la mujer también! Le disparó diciéndole: 'Si me desobedeces, entonces eres mi enemiga'.

Así era su lógica: aquél que te obedece es tu amigo; aquél que te desobedece es tu enemigo. El que está contigo está contigo y el que no está contigo está contra ti. No es necesariamente así; alguien puede permanecer simplemente neutral, ni a favor ni en contra tuyo. Puede que no sea tu amigo, pero eso no implica necesariamente que sea un enemigo.

Me encanta el libro Así hablaba Zarathustra. Muy pocos libros me encantan, puedo contarlos con los dedos...
Así hablaba Zarathustra será el primero de mi lista.
Los hermanos Karamasov es el segundo.
El tercero es El libro de Mirdad.
El cuarto es Juan Salvador Gaviota
El quinto libro es El Tao Te King de Lao Tse. El sexto es Las parábolas de Chuang Tzu. Él fue un hombre muy amoroso, y este libro es el más encantador.
El séptimo es El sermón de la Montaña; sólo El sermón de la Montaña, no toda la Biblia. Toda la Biblia es simplemente basura, excepto El sermón de la Montaña.
El octavo…voy en ese número, ¿verdad? Pues bien. Entonces puedes percibir que aún estoy en mi locura. El octavo es el Bhagavadgita, la canción divina de Krishna. A propósito, Cristo es sólo una pronunciación errónea de Krishna, tal como 'Zoroastro lo es de 'Zarathustra'. 'Krishna' quiere decir el estado más elevado de conciencia, y la canción de Krishna, el Bhagavadgita, alcanza las alturas supremas del ser.

El noveno es El Gitangali. Quiere decir 'una ofrenda de canciones'. Es una obra de Rabindranath Tagore, por la cual recibió el premio Nobel.
Y el décimo son los cantos de Milarepa: Las mil canciones de Milarepa. Así es como se llama en tibetano.
Nadie habló.
Ni el anfitrión,
ni el huésped,
ni el crisantemo blanco.

Tan hermoso…el crisantemo blanco. Tan hermoso. Las palabras son muy pobres. No puedo describir qué es lo que se me ha traído.

El crisantemo blanco.
Nadie habló.
El anfitrión,
el huésped,
el crisantemo blanco.
Bien. A causa de esta belleza, mis oídos son incapaces de siquiera escuchar el ruido; mis ojos se están llenando de lágrimas.
Las lágrimas son las únicas palabras que puede pronunciar lo desconocido, son el lenguaje del silencio.