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Osho Books I Have Loved Libros que he Amado

Libros que he Amado

En tercer lugar: Kahlil Gibran escribió muchos libros en su lengua materna. Los que escribió en inglés son bien conocidos: Los más famosos, El Profeta y El Loco… y hay muchos otros. Sin embargo él escribió bastantes en su propia lengua; unos pocos de ellos están traducidos. Por supuesto las traducciones no pueden ser lo mismo, pero Kahlil Gibran es tan grande, que incluso en la traducción puedes encontrar algo valioso. Voy a referirme a algunas traducciones hoy. En tercer lugar está El Jardín del Profeta de Khalil Gibran. Es una traducción, pero me recuerda al gran Epicuro.

No sé de nadie, excepto yo mismo, que haya llamado alguna vez a Epicuro grande. Se le ha condenado a través de los tiempos. Pero sé que cuando las masas condenan a un hombre, tiene que haber algo grande en él. El Jardín del Profeta de Khalil Gibran me recuerda a Epicuro porque él llamaba a su comuna El Jardín. Todo lo que hace una persona la representa. Platón llamó a su comuna La Academia, naturalmente; él era un académico, un gran filósofo intelectual.

Epicuro llamó a su comuna El Jardín. Vivían debajo de los árboles, debajo de las estrellas. Una vez el rey vino a ver a Epicuro porque había oído que estas personas eran inmensamente felices. Él quería saber, tenía curiosidad en cuanto a por qué que esta gente era tan feliz: ¿Cuál podía ser la causa?; porque no tenían nada. Se quedó desconcertado, porque eran realmente felices, cantaban y bailaban.
El rey dijo: “Me siento muy complacido contigo y con tu gente, Epicuro. ¿Te gustaría un regalo de mí parte?”
Epicuro dijo al rey: “Si vienes otra vez podrías traer un poco de mantequilla, porque por muchos años mi gente no ha sabido nada de la mantequilla. Están comiendo solamente el pan sin mantequilla. Y una cosa más: si vienes otra vez no te quedes marginado; por lo menos mientras estás aquí, haz parte de nosotros. Participa, sé uno de nosotros. Danza, canta. No tenemos nada más para ofrecerte”.

El libro de Kahlil Gibran me recuerda a Epicuro. Estoy apesadumbrado porque no he mencionado a Epicuro, pero no soy responsable de ello. Su libro fue quemado, destruido por los cristianos. Todas las copias disponibles fueron destruídas hace centenares de años. No puedo mencionar por tanto su libro, pero lo he traído por medio de Kahlil Gibran y su Jardín del Profeta.