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Osho Books I Have Loved Libros que he Amado

Libros que he Amado

En segundo lugar, Las Máximas de Confucio

. No me gusta Confucio en absoluto, y no siento ninguna culpabilidad por que no me guste. Me siento realmente aliviado de que esto se exponga ahora.

Confucio y Lao Tze eran contemporáneos. Lao Tze era un poco más viejo; Confucio incluso fue a ver a Lao Tze y volvió temblando, sacudido hasta las mismas raíces, transpirando.
Sus discípulos preguntaron: “¿Qué pasó en la cueva? … Porque estábais allí los dos y nadie más.”
Confucio dijo: “Está bien que nadie lo haya visto. ¡Ese hombre, dios mío, es un dragón! Me habría matado, pero me escapé. Es peligroso de verdad'.

Confucio está contando la verdad. Un hombre como Lao Tze puede matarte sólo para resucitarte; y a menos que uno esté listo para morir uno no puede renacer. Confucio escapó de su propio renacimiento.

He elegido a Lao Tze, y para siempre. Confucio perteneció a un mundo muy ordinario, trivial. Pero, que se note que no me gusta; es un snob. Es raro que no haya nacido en Inglaterra. Pero, de todos modos, China en esos días era Inglaterra. En esos días Inglaterra era solamente de bárbaros; allí no había nada de valor.

Confucio era un político, astuto, listo, pero no realmente inteligente; de lo contrario habría caído a los pies de Lao Tze, no se habría escapado. Él no sólo tenía miedo de Lao Tze, tenía miedo del silencio… porque Lao Tse y el silencio son lo mismo.

Pero deseé incluir uno de los libros más famosos de Confucio, solamente para ser justo. Máximas es su libro más importante. Para mí es tal como las raíces de un árbol, feas pero esenciales; lo que tú llamas un mal necesario. Máximas es un mal necesario. En él habla del mundo y lo mundano, de la política y demás.

Un discípulo le preguntó: “Maestro, ¿qué pasa con el silencio?”.
Confucio estaba irritado, molesto. Le gritó al discípulo y dijo, “¡cállate! ¿Silencio? Silencio tendrás en el sepulcro. En vida no hay necesidad de él, hay muchas cosas más importantes que hacer”.

Ésta era su actitud. Tú puedes entender por qué que no me gusta. me da lástima. Él era un buen hombre. ¡Desafortunadamente, llegó a a estar muy cerca de uno de los más grandes, Lao Tze, ¡y aún así se lo perdió! Puedo verter sólo una lágrima por él.