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Osho Books I Have Loved Libros que he Amado

Libros que he Amado

Mi segundo nombre para hoy es Eckhart. Me habría gustado que él hubiese nacido en Oriente. Haber nacido entre alemanes y escribir o hablar luego sobre lo supremo es un trabajo difícil. Pero el pobre hombre lo hizo, y lo hizo perfectamente. Los alemanes son alemanes; cualquier cosa que hacen, la hacen perfectamente. Parece que incluso hoy un sannyasin alemán todavía está golpeando. ¡Perfección! Escucha sus golpes, cómo suenan de bien en medio de todo este silencio.

Eckhart era un inculto. Es extraño que muchos de los místicos sean incultos. Debe haber algo equivocado con la educación. ¿Por qué no hay muchos místicos educados? La educación debe estar destruyendo algo, y esto impide que las personas se conviertan en místicos. Sí, la educación destruye. Durante veinticinco años seguidos – desde el jardín de infancia hasta los cursos de post-graduados en la universidad - continúa destruyendo en ti lo que es hermoso y estético. El loto se machaca bajo una beca, la rosa es asesinada por los supuestos profesores, docentes, vice-decanos, decanos. ¡Qué nombres tan hermosos han elegido para sí mismos!

La educación verdadera no ha comenzado todavía. Tiene que comenzar. Será la educación del corazón, no de la cabeza; de lo femenino en ti, no de lo masculino.

Es una maravilla que Eckhart, entre los alemanes- la raza chauvinista más masculina del mundo- haya permanecido en su corazón, y hablado desde allí. Inculto, pobre, sin estatus político alguno, sin status económico, sin ningún estatus; apenas un mendigo, pero tan rico. Muy pocas personas han sido tan ricas. Ricos en su ser – en su SER. Escribe SER con mayúsculas.

Estas dos palabras, ser y llegar a ser, tienen que ser entendidas. El llegar a ser es un proceso sin comienzo ni final, una continuación. Pero ser no es un proceso en absoluto, es ser, simplemente. Llámalo 'estado de ser', y estarás muy cerca de él.

El ser no pertenece al tiempo ni al espacio, es una TRASCENDENCIA. Transcendencia; otra vez, escribe TRANSCENDENCIA con mayúsculas. Es una pena que no puedas escribirlo en letras de oro. Es una palabra que se debería escribir en oro, en oro puro, no de dieciocho quilates sino de veinticuatro quilates, oro ciento por ciento.

Eckhart dijo solamente algunas cosas, pero incluso éstas fueron suficientes para irritar al feo sacerdocio, al papa y a los diablos que lo rodean. Ellos pararon a Eckhart inmediatamente. Le dijeron qué decir y qué no decir. Se necesita un loco como yo para no escuchar a estos tontos. Pero Eckhart era un hombre simple; él escuchó, escuchó a la autoridad. Un alemán es después de todo un alemán. Cuando dices “vuelta a la izquierda” él da la vuelta a la izquierda; cuando dices “vuelta a la derecha”, él da la vuelta a la derecha.

Me expulsaron del entrenamiento para el ejército en la universidad porque cuando decían, “vuelta a la derecha”, yo me lo pensaba. Todos daban la vuelta inmediatamente excepto yo. El oficial militar se quedaba desconcertado. Decía: “¿Qué pasa con usted? ¿No puede oír? ¿Pasa algo con sus oídos?”.
Dije: “No, algo no va bien conmigo. No le veo el punto. ¿Por qué debo dar la vuelta a la izquierda o a la derecha? No hay necesidad, ninguna razón. Y estos pobres tontos que han dado la vuelta a la derecha y luego a la izquierda, vendrán a la misma posición en que estoy'.
Naturalmente fui expulsado y me quedé inmensamente feliz. Todos pensaron que era mala suerte, y yo pensé que era buena suerte. Susurraron que algo debía funcionar mal en mi: “Lo expulsaron pero él está gozando”. Hice una fiesta con vino y todo.

Eckhart hizo caso. Un alemán no puede iluminarse realmente, será muy difícil. Vimalkirti puede ser el primer alemán que se ha iluminado. Pero Eckhart estaba muy cerca; un paso más y el mundo terminaría… y la apertura, la apertura de las puertas, la apertura al más allá. Pero él dijo – aun cuando era un alemán, e incluso bajo presión del papa - dijo cosas hermosas. Sólo un poquito de la verdad ha entrado en lo que dice, por lo tanto lo incluyo.