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Osho Books I Have Loved Libros que he amado

Libros que he amado

En tercer lugar, Sanai y sus hermosas aseveraciones. Las personas como Sanai no argumentan, solamente aseveran. No necesitan argumentar, su existencia misma es la prueba, no hace falta otro argumento. Ven y mira a mis ojos y sabrás que no hay argumento, sólo una aseveración. Una aseveración es siempre verdadera. Un argumento puede ser ingenioso, pero rara vez es verdadero.

Sanai es uno de mis amores. No puedo, aunque me gustaría, exagerarle. Es imposible. Sanai es la esencia misma del sufismo.

Sufismo es el equivalente, en inglés, de tasawuf. Tasawuf significa `puro amor'. 'Sufismo' viene de suf, que significa lana, y sufi se refiere a una persona que viste con una túnica de lana. Sanai solía vestir con una gorra negra; una túnica blanca y una gorra negra. Carente de lógica, sin motivo alguno, simplemente estaba loco, como yo. Pero, qué puedes hacer, estas personas se tienen que aceptar como son. O bien las amas o las odias. Amor u odio, no te dan otra alternativa. Tú puedes estar a favor de ellas o en su contra, pero no indiferente. Ese es el milagro de los místicos. Al estar cerca de mí sabes perfectamente bien que el que viene a mí se convierte o bien en un amigo o en un detractor. Nadie que venga a mí puede marcharse sin convertirse en un amigo o en un detractor. ¡Observa! Algunas veces también puedo componer poemas. Un loco es capaz de hacer cualquier cosa.

Sanai solamente asevera, sin argumentar. Dice que es así simplemente. No puedes preguntar por qué; él te dirá: '¡Cierra la boca! ¡No hay un por qué!'

Tú no le preguntas a una rosa: '¿Por qué?'
Tú no le preguntas a la nieve: '¿Por qué?
Tú no le preguntas a las estrellas: '¿Por qué?'
¿Entonces por qué lo haces con personas como Sanai?
Ellos pertenecen al mundo de las estrellas, de las flores, de la nieve.
Ellos no argumentan.

Amo a Sanai. No lo he olvidado. No lo iba a mencionar simplemente porque quería guardarlo sólo para mí, en mi corazón. Pero en una posdata puedes incluso dejar aflorar tu corazón.

Mi padre solía escribirme cartas de esta forma. La carta solía ser muy corta- no había mucho que escribir- entonces añadía una posdata. Me preguntaba entonces que se había dejado sin escribir, y decía algo realmente significativo. Entonces la posdata no era suficiente. Añadía otra P.P.D. 'Dios mío', pensaba, '¿de qué se habrá olvidado?'. Nuevamente se trataba de algo realmente hermoso que no se hubiera podido escribir en la carta. Una posdata es un fenómeno más íntimo, y una P.P.D. lo es todavía más.

Mi padre ya no existe, pero lo recuerdo en estos momentos en los que veo de repente que me estoy comportando simplemente como él. Cuando veo su foto, sé que cuando, Dios mediante, tenga también setenta y cinco, luciré igual que él. Y es muy bueno sentir que no lo traicionaré, que lo representaré incluso hasta mi último aliento.

Devaraj – no digo por error Devaraj en cambio de Devageet- quiero decir Devaraj, tendrías que recordarlo. Mi cuerpo funciona exactamente igual que el de mi padre, incluso con sus enfermedades. Estoy orgulloso de ello. Mi padre sufría de asma, así que cuando yo sufro de asma sé que este cuerpo viene de mi padre con todas sus faltas, imperfecciones y errores. Él era diabético, yo también. A él le encantaba hablar y yo no he hecho otra cosa en mi vida mas que hablar. En todos los aspectos he sido su hijo.

. Él fue un gran padre, no sólo porque fue mi padre, sino porque aunque era el padre, tocó los pies de su hijo y se convirtió en su discípulo. Ésa fue su grandeza. Ningún padre ha hecho antes algo así, y no creo que esto vuelva a suceder en este mundo decadente. Parece imposible: ¿El padre convirtiéndose en discípulo del hijo? El padre de Buda lo dudó; mi padre no lo dudó en momento alguno.

Desde luego hubiera sido muy fácil que el padre de Buda se convirtiera en su discípulo, porque Buda era lo que las mal llamadas religiones definen como santo. Es muy difícil para cualquier padre convertirse en discípulo de un hombre como yo. No soy un santo bajo ningún criterio aceptado, y eso me hace feliz, porque odio que se me categorice. Me devolveré del mismo paraíso si veo allí a los mal llamados santos. Ya he visto lo suficiente de ellos en esta tierra. No soy un santo. Soy una clase de hombre totalmente diferente al que llamo Zorba el Buda.

Aún así, conociendo mi notoriedad, conociendo perfectamente bien todos los reproches que se me lanzaban desde los mal llamados lugares respetables, se convirtió en mi discípulo. Eso es tener valor, un valor inmenso. Incluso yo me quedé sorprendido cuando tocó mis pies por primera vez. Lloré, en mi habitación por supuesto, para que nadie pudiera verlo. Todavía siento esas lágrimas en mis ojos. Cuando pidió la iniciación no lo podía creer. En ese momento me quedé simplemente en silencio. No podía decir sí o no. Me quedé simplemente en silencio, sorprendido, congelado. Sí, tú tienes la expresión correcta en tu lenguaje: 'Cogido por sorpresa', y cogido tremendamente.