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Osho La Única Meditación que Hay: Observar

La Única Meditación que Hay: Observar

 
Aunque puedes no saber muy bien si los maestros de las varias localidades están bien o mal, si tus propias bases son sólidas y genuinas, los venenos de las malas doctrinas no podrán hacerte daño, incluidas las doctrinas de “Dejando la Mente Quieta” y “Olvidando las Preocupaciones”. Si tú siempre “olvidas las preocupaciones” y “mantienes la mente quieta”, sin demoler la mente del nacer y morir, entonces las ilusorias influencias de la forma, la sensación , la percepción, volición y conciencia tomarán su camino, y tú estarás inevitablemente dividiendo en dos el vacío.
Déjalo ir y hazte vasto y expansivo. Cuando surgen de pronto los viejos hábitos, no uses la mente para reprimirlos. En un momento así, es como una escarcha de nieve en una estufa al rojo vivo. Para aquellos con un ojo perspicaz y una mano familiar, un salto y ya están arriba.
Sólo entonces ellos entienden lo que el flojo de Jung solía decir: Justo cuando se está usando la mente, no hay actividad mental. Hablar retorcido manchado con nombres y formas, hablar directo y sin complicaciones. Sin mente, pero funcionando, siempre funcionando - pero no existiendo – el estado de sin mente del que hablo ahora no está separado de tener mente. Estas no son palabras para defraudar a la gente.
 
Osho, 
Ha habido un largo malentendido acerca de estas dos cosas: Mantener quieta a la mente y el estado sin mente. Ha habido muchas personas que han pensado que son sinónimos. Aparentan ser sinónimos, pero en la realidad están tan separados como pueden estarlo dos cosas diferentes, y no hay forma de unirlos.
 
Entonces primero tratemos de encontrar el significado exacto de estas dos palabras, porque el sutra entero de Ta Hui de esta tarde tiene que ver con la comprensión de la diferencia.
 
La diferencia es muy delicada. Un hombre que está manteniendo la mente quieta y un hombre que no tiene mente se verán exactamente igual desde el exterior, porque el hombre que está manteniendo la mente quieta también está en silencio. Debajo de este silencio hay un gran alboroto, pero él no le está permitiendo llegar a la superficie. Él está en gran control. 
 
El hombre en no mente, o sin mente, no tiene nada qué controlar. Él es puro silencio sin nada reprimido, sin nada disciplinado – sólo un puro cielo vacío.
 
Las superficies pueden ser muy engañosas. Uno tiene que estar muy alerta acerca de las apariencias, porque ambos se ven iguales desde afuera – amos están en silencio. El problema no hubiera surgido si la mente quieta no fuera fácil de conseguir. La sin mente no es fácil de lograr; no es barata, es el tesoro más grande en el mundo.
 
La mente puede jugar el juego de estar silenciosa; puede jugar el juego de estar sin ningún pensamiento, ninguna emoción, pero ellos están sólo reprimidos, completamente vivos, listos para saltar fuera en cualquier momento. Las tan mentadas religiones y sus santos han caído en la falacia de aquietar la mente. Si sigues sentándote en silencio, tratando de controlar tus pensamientos, no permitiendo tus emociones, no permitiendo ningún movimiento dentro de ti, poco a poco se vuelve un hábito. Esta es la más grande decepción en el mundo que puedes darte a ti mismo, porque todo es exactamente igual, nada ha cambiado, pero parece como si hubieras ido a través de una transformación.
 
El estado de no-mente o sin mente es justo lo opuesto de aquietar la mente – es llegar más allá de la mente. Es crear tal distancia entre tú y la mente que la mente se vuelve la estrella más lejana, a millones de años luz, y tú eres solamente un observador. Cuando la mente es aquietada tú eres el controlador. Cuando la mente no es, eres el observador. Éstas son las marcas distintivas.
 
Cuando estás controlando algo estás en tensión; no puedes estar sin tensión, porque aquello que es controlado está continuamente tratando de rebelarse en tu contra, aquello que es esclavizado quiere libertad. Tu mente tarde o temprano estallará con venganza.
 
Una historia que he amado... 
 
En un pueblo había un hombre de un tipo muy enojón y agresivo, tan violento que había matado a su esposa por algo trivial. El pueblo entero tenía miedo del hombre porque no conocía ningún argumento excepto la violencia.
 
El día que mató a su esposa tirándola en un pozo, un monje Jaina iba pasando. Una multitud se había reunido, y el monje Jaina dijo, “Esta mente llena de rabia y violencia te guiará al infierno.” 
 
La situación era tal, que el hombre dijo, “Yo también quiero ser tan silencioso como lo eres tú, pero ¿Qué puedo hacer? Yo no sé nada. Cuando la rabia me engancha soy casi inconsciente, y ahora he matado a mi propia amada esposa.”
 
El monje Jaina dijo, “La única forma de aquietar esta mente, que está llena de ira y violencia y rabia, es renunciar al mundo.” el Jainismo es una religión de renunciación, y la renunciación última es incluso de las ropas. El monje Jaina vive desnudo, porque no le es permitido poseer incluso ropa.
 
El hombre era un tipo muy arrogante, y esto se convirtió en un reto para él. Ante la multitud tiró sus ropas también en el pozo junto con la esposa. El pueblo entero no lo podía creer; incluso el monje Jaina se asustó un poco, “¿Está loco o algo?” El hombre cayó a sus pies y dijo, “Tú puedes haberte tardado muchas décadas para llegar al estado de renunciación... Yo renuncio al mundo, yo renuncio a todo. Soy tu discípulo – iníciame.” 
 
Su nombre era Shantinath, y shanti significa "paz.". Sucede a menudo... si ves una mujer fea, lo más probable es que su nombre sea Sunderbhai, que significa "mujer hemosa." En India la gente tiene una extraña manera… al hombre ciego le dan el nombre Nayan Sukh. Nayan Sukh significa "Aquel cuyos ojos le confieren gran placer."
 
El monje Jaina dijo, “Tú tienes un bonito nombre. No lo cambiaré; lo mantendré, pero desde este momento tienes que recordar que la paz tiene que convertirse en tu vibración misma.” 
 
El hombre se disciplinó a sí mismo, aquietó su mente, ayunó por mucho tiempo, se torturó a sí mismo, y pronto se volvió más famoso que su maestro. La gente enfurecida, la gente arrogante, la gente egoísta puede hacer cosas que a la gente pacífica le toma tiempo hacer. Él se hizo muy famoso, y miles de personas solían venir sólo para tocar sus pies..
 
Después de veinte años él estaba en la capital. Un hombre de su pueblo había venido con algún propósito, y pensó, “Será bueno ir y ver qué transformación le ha ocurrido a Shantinath. Se escuchan tantas historias – que se ha convertido en un hombre totalmente nuevo, que su viejo ser se ha ido y un nuevo, fresco ser ha surgido en él, que realmente se ha vuelto paz, silencio, tranquilidad.” 
 
Entonces el hombre fue con un gran respeto. Pero cuando vio a Muni Shantinath, al ver su rostro, sus ojos, no pudo pensar que ahí hubiera ningún cambio. No había nada de la gracia que radia necesariamente de una mente que se ha vuelto silenciosa. Esos ojos eran aún tan egoístas – de hecho se habían vuelto intencionadamente egoístas. La presencia del hombre era incluso más fea de lo que solía ser. 
 
Aún así, el hombre se acercó. Shantinath reconoció al hombre, que había sido su vecino – pero ahora estaba debajo de su dignidad reconocerlo. El hombre vio que Shantinath lo había reconocido, pero estaba fingiendo que no. Pensó: “Eso dice mucho.” Se acercó a Shintinath y le preguntó, “¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Cuál es tu nombre?” 
 
Naturalmente, una gran ira surgió en Shantinath, porque sabía que este hombre conocía perfectamente bien cuál era su nombre. Pero aún así se mantuvo a sí mismo en control y dijo, “Mi nombre es Muni Shantinath.”
 
El hombre dijo, “Es un nombre hermoso – pero mi memoria es muy corta, ¿Puedes repetirlo? Lo he olvidado... ¿Qué nombre dijiste?”
 
Esto fue demasiado. Muni Shantinath acostrumbraba cargar un bastón. Tomó el bastón en su mano… lo olvidó todo – veinte años controlando la mente – y dijo, “Pregunta de nuevo y te mostraré quién soy yo. ¿Lo has olvidado? – Yo maté a mi esposa, soy el mismo hombre.” 
 
Sólo entonces se dio cuenta de lo que había pasado...
 
En un solo momento de inconciencia se dio cuenta que veinte años se habían ido por el caño; Él no había del todo cambiado. Pero millones de personas sentían gran silencio en él… Sí, él se volvió muy controlado, él se mantiene a sí mismo reprimido, y eso había puesto fin a todo. Tanto respeto y él no estaba cualificado para ese respeto – tanto honor, incluso reyes vienen a tocar sus pies.
 
Tus tan mentados santos no son nada más que animales controlados. La mente no es nada sino una larga herencia de todo tu pasado animal. Puedes controlarlo, pero la mente controlada no es la mente despierta.
 
El proceso de controlar y reprimir y disciplinar es enseñado por todas las religiones, y debido a su falaz enseñanza la humanidad no se ha movido un solo centímetro – permanece bárbara. Cualquier momento las personas comienzan a matarse unas a otras. No toma un solo momento para que se pierdan ellas mismas; olvidan por completo que son seres humanos, y que algo mucho más, algo mejor se espera de ellos. Ha habido muy pocas personas que han podido evitar esta decepción de controlar la mente y creer que han alcanzado el estado sin mente.
 
Para alcanzar la sin mente un proceso totalmente diferente está implicado: Yo lo llamo la última alquimia. Consiste solamente de un solo elemento – aquél del total observar.
 
Gautama Buda pasaba por un pueblo cuando una mosca viene y se para en su frente. Él está hablándole a su compañero, Ananda, y solamente sigue hablando y mueve su mano para espantar a la mosca. Entonces de pronto reconoce que su movimiento de la mano ha sido inconsciente, mecánico. Porque él estaba hablándole conscientemente a Ananda, la mano asustó a la mosca mecánicamente. Él se detiene, y aunque ahora ya no hay mosca, mueve su mano nuevamente conscientemente.
 
Ananda dice, “¿Qué haces? La mosca se fue...”
 
Gautama Buda dice, “La mosca se ha ido… pero yo he cometido un pecado, porque lo hice en la inconciencia.”
 
La palabra Inglesa “sin” (pecado) es usada solamente por Gautama Buda en su correcto significado. La plalabra “sin” se origina en la raíz que significa olvido, inconciencia, inadvertencia, hacer cosas mecánicamente – y nuestra vida entera es casi mecánica. Vamos haciendo cosas de la mañana a la noche, de la noche a la mañana, como robots.
 
Un hombre que quiere entrar en el mundo de la sin mente tiene que aprender solamente una cosa – un solo paso y termina el trayecto. Ese solo paso es hacer todo en completa observación. Tú mueves tu mano en completa observación; abres tus ojos en completa observación; caminas, das los pasos alerta, despierto; comes, bebes, pero nunca permitas a la mecanicidad tomar posesión sobre ti. Este es el único secreto de la alquimia de la transformación.
 
Un hombre que puede hacerlo todo enteramente consciente se vuelve un fenómeno luminoso. Él es todo luz, y su vida entera está llena de fragancia y flores. El hombre mecánico vive en agujeros obscuros, agujeros sucios. Él no conoce el mundo de luz, es como un hombre ciego. El hombre del estado de observación total es realmente el hombre que tiene ojos.
 
Ta Hui poco a poco está penetrando en los secretos más profundos de la transformación interna. Él dice, aunque puede que tú no sepas enteramente si los maestros de las varias localidades están bien o mal, si tus propias bases son sólidas y genuinas, los venenos de malas doctrinas no podrán dañarte…
 
Él dice que es inútil pensar quién está bien y quién está mal. Hay miles de doctrinas, cientos de filosofías, y si tú sigues buscando la verdad en esas palabras, estarás perdido en una selva en donde no puedes encontrar la vereda. Todo lo que puedes saber es a llegar a una base sólida dentro de ti mismo.
 
...."Mantener Quieta la Mente," y "Olvidando las Preocupaciones" incluidas. Si tú siempre "olvidas las preocupaciones" y "mantienes quieta a la mente," sin demoler a la mente del nacer y morir, entonces las ilusorias influencias de la forma, la sensación , la percepción, volición y conciencia tomarán su camino, y tú estarás inevitablemente dividiendo en dos el vacío.
 
Déjalo ir y hazte vasto y expansivo...
 
No se trata de controlarte a ti mismo separado de la existencia; se trata de dejar ir y hacerse vasto – tan vasto como la existencia misma. Y en la completa observación tú te vuelves infinito: Esa es la única cosa dentro de ti que no tiene límites.
 
Sólo echa un vistazo a tu observar, tu atestiguar. Es ilimitado. No comienzo, no final... no tiene forma.
 
Esta quietud absoluta de la mente es exactamente no-mente, o sin mente. No es control, no es disciplina; no es que tú estás poniendo toda tu presión en tu mente y manteniéndola silenciosa. No, ella simplemente no está ahí. La casa está vacía. No hay nadie que controle y no hay nadie a quien controlar. Todo el interés por controlar ha desaparecido en un simple observar. Este observar es expansivo. Una vez que hayas probado un poco, sigue expandiéndose hasta los límites mismos del universo.
 
Cuando aparecen los viejos hábitos, no uses tu mente para reprimirlos. En esos momentos, es como una escarcha de nieve en una estufa al rojo vivo.
 
Él te está recordando que incluso cuanto te estás moviendo en el camino de la observación completa, a veces viejos hábitos pueden revivir. Pero no te preocupes; ellos son como escarcha de nieve en una estufa al rojo vivo, ellos desaparecerán por su propia cuenta. Tú simplemente observa. No te preocupes, no te perturbes, no te molestes. 
 
Algunas veces habrá ira, algunas veces habrá un deseo, algunas veces habrá ambición, pero ellos no pueden perturbar tu observar. Ellos vendrán y se irán sin dejar rastro en tu pureza de espejo. Pero tú tienes sólo que recordar una cosa: No comenzar a luchar con ellos, a aplastarlos, a destruirlos, a aventarlos. Le viene muy naturalmente a la mente que si algo malo está sucediendo, brinca sobre él y destrúyelo. Esto es de lo único de lo que tienes que estar alerta, porque esto es lo que nunca permite a un hombre llegar más allá de la mente. Viejos hábitos vendrán – y los viejos hábitos son muy viejos, de muchas vidas atrás. Tu conciencia es muy fresca y muy nueva; tu mecanicidad es ancestral, así que es muy natural que regresará.
 
Alquien te insulta – tú no tienes que estar enojado, pero de pronto encuentras ira surgiendo. No es un esfuerzo, es sólo un viejo hábito, una vieja reacción. No pelees con ello, no trates de sonreír y ocultarlo. Sólo obsérvalo, vendrá y se irá...Como una escarcha de nieve en una estufa al rojo vivo.
 
Para aquellos con un ojo perspicaz y una mano familiar, un salto y ya están arriba. Sólo entonces entienden lo que el flojo de Jung decía: justo al usar la mente, no hay actividad mental. Si un hombre ha aprendido el arte del observar puede también usar su mente, y todavía no tiene actividad mental.
 
Yo te estoy hablando, y estoy usando mi mente porque no hay otra forma.
 
La mente es la única forma para transferir cualquier mensaje en palabras; ese es el único mecanismo disponible. Pero mi mente está absolutamente silenciosa, no hay actividad mental. No estoy pensando lo que voy a decir, y no estoy pensando en lo que he dicho. Estoy simplemente respondiendo a Ta Hui espontáneamente sin traerme a mí mismo en ello.
 
Es como si vas a las montañas y gritas y las montañas regresan el eco: las montañas no están haciendo ninguna actividad mental, simplemente están regresando el eco. Cuando yo hablo de Ta Hui, sólo soy una montaña regresando el eco.
 
Justo al usar la mente, no hay actividad mental. Hablar retorcido manchado con nombres y formas, hablar directo sin complicaciones. Sin mente pero funcionando… Esta es una extraña experiencia, cuando puedes usar tu mente sin ninguna actividad mental… Sin mente pero funcionando, siempre funcionando pero no existente.
 
Yo estuve siempre desde mi niñez enamorado del silencio.
 
Tanto como podía, solamente me sentaba en silencio. Naturalmente mi familia solía pensar que iba a ser un bueno para nada – y estaban bien. Ciertamente probé el bueno para nada, pero no me arrepiento.
 
Llegó a tal punto que algunas veces yo estaría sentado y mi madre vendría a mí a decir algo como, “Parece que no hay nadie en toda la casa. Necesito que alguien vaya al mercado a buscar unas verduras.” Yo estaba sentado enfrente de ella, y diría, “Si veo a alguien, le diré…”
 
Era aceptado que mi presencia no significaba nada; si estaba yo ahí o no, eso no importaba. Una o dos veces ellos trataron y se encontraron que “… es mejor dejarlo fuera, y no notar que está” – porque en la mañana me mandarían a conseguir verduras, y en la tarde yo regresaría a preguntar, “Me olvidé para qué me mandaron, y ahora el mercado está cerrado...” En los pueblos los mercados de verduras cierran por las tardes, y los marchantes regresan a sus pueblos.
 
Mi madre dijo, “No es tu culpa, es nuestra culpa. Todo el día hemos estado esperando, pero en primer lugar no debimos haberte pedido que fueras. ¿Dónde has estado?” 
 
Yo dije, “Mientras iba saliendo de la casa, muy cerca había un hermoso árbol bodhi “ – la clase de árbol bajo el cual Gautama Buda se iluminó. El árbol adquirió el nombre árbol bodhi – o en inglés árbol bo – debido a Gautama Buda. No sabemos cómo se llamaba antes de Gautama Buda; debió haber tenido algún nombre, pero después de Buda se asoció con su nombre.
 
Ahí había un hermoso árbol bodhi, y era tan tentador para mí. 
 
Ahí solía haber tal silencio, era tan fresco debajo de él, nadie que me molestara, que no podía yo pasarlo sin sentarme debajo de él por algún tiempo. Y esos momentos de paz, creo que a veces se alargaban por todo el día. 
 
Luego de algunos cuantas decepciones ellos pensaron, “Es mejor no molestarlo.” Y yo estaba inmensamente feliz de que ellos aceptaran el hecho de que yo soy casi no-existente. Me dió tremenda libertad. Nadie esperaba nada de mí. Cuando nadie espera nada de ti, caes en un silencio... El mundo te ha aceptado; ahora no hay expectaciones de ti. 
 
Cuando algunas veces llegaba yo tarde a casa, ellos solían buscarme en dos lugares. Uno era el árbol bodhi – y como ellos comenzaron a buscarme debajo del árbol bodhi, yo empecé a trepar al árbol y a sentarme en la parte más alta. Ellos vendrían y echarían un vistazo y dirían, “Parece que no está por aquí.
 
Y yo mismo asentía con la cabeza, pensaba, “Sí, es cierto; no estoy aquí.” 
 
Pero pronto fui descubierto, porque alguien me vio trepando y les dijo, “Los ha estado engañando. Él siempre está aquí, la mayor parte del tiempo sentado en el árbol – Así que me tuve que ir un poco más lejos.
 
Solía haber un cementerio Mohameda...
 
Ahora la gente ordinariamente no va a los cementerios. Claro, todo el mundo tiene que ir una vez, pero excepto esa vez, a la gente no le gusta ir a los cementerios. Así que ese era el lugar más silencioso... porque los muertos no hablan, no dan molestias, no te hacen preguntas innecesarias, ni siquiera te preguntan quién eres o piden que te presentes.
 
Yo acostumbraba sentarme en el cementerio Mohameda. Era un lugar grande, con muchas tumbas, con árboles, árboles que daban grandes sombras. Cuando mi padre supo que estaba sentado ahí dijo, “¡Esto es demasiado!” Un día vino a buscarme y dijo, “Puedes comenzar por sentarte en el árbol bodhi, o debajo del árbol bodhi, y nadie te molestará. Esto ya es demasiado, es peligroso – y de hecho, cuando alguien va al cementerio debe tomar un baño y cambiar su ropa. Tú has estado aquí sentado el día entero y algunas veces en la noche, y cuando vienes a casa nosotros no sabemos de dónde vienes.”
 
Esto es usual, que cuando regresas del cementerio... Ordinariamente nadie va ahí a menos que te manden, y entonces tienen que ir; así que van de mala gana. Del cementerio la gente normalmente va directo al río a darse un baño, a cambiarse de ropa, y sólo entonces entran a la casa. Entonces mi padre dijo, “No sé por cuánto tiempo has estado haciendo esto.”
 
Yo dije, “Desde que me molestaron en el árbol bodhi. Tuve que encontrar un lugar...“ Y le dije, “Hasta tú lo disfrutarás de vez en cuando. Cuando estés cansado y demasiado tenso, sólo ven aquí – ningún muerto molesta a nadie.”
 
Él dijo, “No me hables de muertos – y particularmente de una tumba Mohameda...” Los mohamedas son pobres, sus tumbas son de tierra. En la lluvia, a veces un cuerpo aparece. El lodo se ha desplazado y puedes ver el cuerpo del muerto – se ve la cabeza de alguien, se ve la pierna de alguien. Él dijo, “Nunca jamás me digas que vaya ahí. La sola idea de que algún día estaré en tal posición, con mi cabeza saliéndose de la tumba, me hace sentir tan asustado... ¡Eres un niño extraño!”
 
Yo dije, “¿Qué hay de malo en ello? El pobre tipo está muerto, no puede hacer nada. Está lloviendo, no puede arreglárselas para tener un paraguas, ¿Qué puede hacer? No puede jalar su cabeza para dentro – si la jala para dentro entonces también habrá problema, así que se queda silencioso y deja que las cosas sean como son.” 
 
Un amor del silencio y un amor del ser ausente me han ayudado tan tremendamente que puedo entender cuando él dice, Siempre funcionando pero no existente – la sin mente de la que hablo ahora no está separada de tener mente. Estas no son palabras para defraudar a la gente 
 
Ta Hui está diciendo, “Yo no estoy usando estas palabras para engañar a nadie; no estoy tratando de mostrar mi conocimiento; no estoy tratando de fingir que soy más conocedor que tú. Yo estoy diciendo estas palabras sólo para compartir mi experiencia que la no mente y la mente pueden existir juntas. No deberían usarse métodos represivos, sólo un completo observar… y poco a poco la mente pierte todo contenido. Se vuelve no-mente”
 
Entonces sin mente y mente no están separados. La sin mente es mente sin ningún contenido, sin ningún pensamiento. Es justo como un espejo que no reflefa nada. 
 
El silencio de ser un espejo que no refleja nada es la más grande bendición que la existencia permite tener al hombre. Y de ahí las cosas van expandiéndose – misterios en misterios… no preguntas, no respuestas, sino tremendas experiencias... que alimentan, que satisfacen, que dan contento al alma hambrienta que ha estado errando de vida en vida.
 
Es tiempo de parar este ambular.
 
Para terminar con este ambular hay un método simple y es comenzar a observar tu mente, tu cuerpo, tus acciones. Cualquier cosa que estás haciendo o no haciendo, de una cosa tienes que estar alerta – de que estás observando. No pierdas al observador – entonces ya no importa si eres Cristiano o Hindú o Jaina o Budista.
 
El que observa no es nadie. Es conciencia pura. 
 
Y esta pura conciencia sólo puede traer una nueva humanidad, un nuevo mundo, en donde la gente no discrimine en contra de los otros por razones estúpidas. Las naciones, las razas, las religiones, las doctrinas, las ideologías – esas son sólo para que los niños jueguen con ellas, no para la gente madura. Para la gente madura sólo hay una cosa en la existencia, y eso es la completa observación.
 
...Un monje va a esparcir el mensaje de Gautama Buda. Él mismo no está iluminado aún; es por eso que Gautama Buda lo llama y le dice, “Recuerda, yo tengo que decir esto porque no estás iluminado aún... eres articulado, hablas bien, puedes esparcir el mensaje. Puedes no estar capacitado para sembrar las semillas, pero puedes ser capaz de atraer unas cuantas personas para que vengan a mí – pero usa esta oportunidad también para tu propio crecimiento.”
 
El monje preguntó, “¿Qué puedo hacer, cómo puedo usar esta oportunidad?” 
 
Y Buda dijo, “Hay solamente una cosa que puede hacerse en toda oportunidad, en cada situación, y esa es la entera observación. Puedes algunas veces encontrar gente irritada contigo, enojada porque has herido sus ideologías, sus doctrinas, sus prejuicios. Permanece silencioso y observando. Puedes tener días en que no puedas conseguir comida porque la gente está en contra tuya, ellos ni siquiera te darán agua. Observa... observa tu hambre, observa tu sed… pero no te irrites, no te molestes. Lo que le estarás enseñando a la gente es de menor importancia que tu propio estado de completa observación.
 
Si vuelves a mí como entero observador, yo estaré inmensamente alegre. Cuánta gente acercaste no importa, a cuánta gente hablaste no importa. Lo que importa fundamentalmente es si has llegado a casa, si tú mismo has encontrado la base sólida de atestiguar. Entonces todo lo demás es insignificante.” 
 
Esta es la única meditación que hay; todas las demás meditaciones son variantes del mismo fenómeno.