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Osho El Tercer Salto Cuántico

El Tercer Salto Cuántico

 
Osho,
Con Gautama Buda la religión dio un salto cuántico. Dios perdió significado y sólo la meditación fue importante. Ahora, veinticinco siglos después de Buda, de nuevo la religión está dando un salto cuántico en tu presencia y convirtiéndose en religiosidad. Por favor habla de este fenómeno.
 
El crédito de dar un gran salto en la religión va hacia atrás, veinticinco siglos antes de Gautama Buda, a Adinatha, quien por vez primera predicó una religión sin Dios. Fue una revolución tremenda porque en ningún lado en el mundo entero se había concebido que la religión pudiera existir sin Dios. Dios ha sido una parte esencial, el centro, de todas las religiones: Cristianismo, Judaísmo, Islam. Pero hacer a Dios el centro de la religión coloca al hombre sólo en la periferia. Concebir a Dios como el creador del mundo hace del hombre sólo un títere. Es por eso que en Hebreo, el lenguaje del Judaísmo, el hombre es llamado Adán. “Adán” significa barro. En Árabe hombre es llamado “admi”; viene de Adán, de nuevo significa barro. En inglés, que se ha convertido en el lenguaje del Cristianismo en general, el mundo humano viene de “humus” y humus significa lodo.
 
Naturalmente, si Dios es el creador, él tiene que crear a partir de algo. Él tiene que hacer al hombre como una estatua, así que primero hace un hombre con barro y luego le da el soplo de vida. Pero si es así, este hombre pierde toda dignidad, y si Dios es el creador del hombre y de todo lo demás, la idea entera es caprichosa porque, ¿Qué estuvo haciendo por toda la eternidad antes de crear al hombre y al universo?
 
De acuerdo al Cristianismo, él creó al hombre sólo cuatro mil cuatro años antes de Jesucristo. Así que ¿Qué ha estado haciendo por toda la eternidad? Así que parece caprichoso. No puede haber una causa, porque tener una razón por la cual Dios tuvo que crear la existencia significa que hay poderes más altos que Dios, hay causas que lo pueden obligar a crear. O también está la posibilidad de que de pronto surge el deseo en él. Eso tampoco suena muy filosófico, porque por toda la eternidad él no tuvo deseos. Y el no tener deseos es tal beatitud que es imposible concebir que de una experiencia de eterna beatitud un deseo surja en él para crear al mundo. Deseo es deseo, ya sea que quieras hacer una casa o convertirte en presidente o crear el mundo. Y Dios no puede ser concebido teniendo deseos. Así que la única cosa que queda es que él es caprichoso, excéntrico. Entonces no se necesita causa y no se necesita un deseo... sólo un capricho.
 
Pero si la existencia entera es sólo un capricho pierde todo sentido, todo significado. Y mañana otro capricho puede surgir en él de destruir, de disolver el universo entero. Entonces somos simplemente títeres en manos de un Dios dictatorial que tiene todos los poderes pero que no tiene una mente sana, que es caprichudo.
 
Para concebir esto cinco mil años atrás Adinata debió haber sido un profundo meditador, contemplativo, y él debió haber llegado a la conclusión de que con Dios no hay significado en el mundo. Si queremos sentido en el mundo, entonces Dios tiene que ser despachado. Él debió haber sido un hombre de gran valor. La gente aún venera en las iglesias, en las sinagogas, en los templos; ya ese hombre Adinatha cinco mil años antes que nosotros llegó a una bien definida conclusión científica: que no hay nada más alto que el hombre y cualquier evolución que va a suceder es en el hombre mismo y en su conciencia.
 
Este fue el primer salto cuántico, Dios fue despachado.
 
Adinatha es el primer maestro del Jainismo. El crédito no es de Buda porque Buda viene veinticinco siglos después que Adinatha. Pero otro crédito es de Buda. Adinatha despachó a Dios, pero no logró poner la meditación en su lugar. Por el contrario, él creó el ascetismo, la austeridad, torturando el cuerpo, ayunando, permaneciendo desnudo, comiendo sólo una vez al día, sin beber por las noches, sin comer por las noches, comiendo sólo cierta clase de alimentos. Él llegó a una bella conclusión filosófica, pero parece que la conclusión fue sólo filosófica, no fue meditacional.
 
Cuando despachas a Dios no puedes tener ningún ritual, no puedes tener veneración, no puedes tener plegaria; algo tiene que ser el substituto. Él substituyó con austeridades, porque el hombre se convirtió en el centro de su religión y el hombre debe purificarse a sí mismo. La pureza en su concepción era que el hombre tenía que separarse del mundo, separarse de su propio cuerpo. Esto distorsionó todo el asunto. Él había llegado a una conclusión muy significativa, pero se quedó en un concepto filosófico.
 
Adinatha despachó a Dios pero dejó un vacío, y Buda lo llenó con la meditación. Adinatha hizo una religión sin Dios; Buda hizo una religión meditativa.
 
La meditación es la contribución de Buda. El asunto no es torturar el cuerpo; el asunto es volverse más silencioso, volverse más relajado, volverse más pacífico. Es un viaje interno para alcanzar nuestro propio centro de conciencia, y el centro de nuestra propia conciencia es el centro de la existencia entera.
 
Veinticinco siglos han pasado de nuevo. Así como el concepto revolucionario de una religión sin Dios se perdió en un desierto de austeridades y auto-tortura, la idea de meditación de Buda... algo interno, que nadie más puede ver; sólo tú sabes dónde estás, sólo tú sabes si estás progresando o no... se perdió en otro desierto, y ese desierto fue la religión organizada.
 
La religión dice que no se puede confiar en individuos por separado, ya sea que sean meditativos o no. Necesitan comunidades, maestros, monasterios donde puedan vivir juntos. Aquellos que están en un nivel más alto de conciencia pueden cuidarlos y ayudarles. Se volvió esencial que las religiones no debían ser dejadas en manos de los individuos, debían ser organizadas y debían estar en manos de aquellos que habían llegado a un lugar alto de meditación.
 
En un principio estuvo bien; mientras Buda estuvo vivo hubo mucha gente que alcanzó la auto-realización, la iluminación. Pero cuando Buda murió y esta gente murió, la misma organización que debía ayudar a la gente a meditar cayó en manos del sacerdocio, y en lugar de ayudar a meditar, comenzaron a crear rituales al rededor de la imagen de Buda. Buda se convirtió en otro Dios. Adinatha despachó a Dios, Buda nunca aceptó que Dios existía, pero este sacerdocio no puede existir sin un Dios. Así que puede no haber un Dios que sea el creador, pero Buda ha alcanzado la divinidad.
 
Para esto lo único es venerar a Buda, tener fe en Buda, seguir los principios de Buda, vivir de acuerdo a su doctrina; y Buda se perdió en la organización, en la imitación. Pero todos ellos olvidaron lo más básico, que era la meditación. Mi esfuerzo entero es crear una religión sin religión. Hemos visto lo que pasó a las religiones que tienen a Dios como el centro. Hemos visto lo que pasó al concepto revolucionario de Adinata, la religión sin Dios. Hemos visto lo que pasó a Buda... religión organizada sin Dios.
 
Ahora mi esfuerzo es, justo como ellos disolvieron a Dios, disolver también la religión. Dejar sólo la meditación de manera que no pueda ser olvidada de ninguna forma. No hay otra cosa para reemplazarla. No hay Dios y no hay religión. Por religión quiero decir doctrina organizada, credo, ritual, sacerdocio. Y por vez primera quiero que la religión sea absolutamente individual, porque todas las religiones organizadas, ya sea con Dios o sin Dios, han guiado mal a la humanidad. Y la base de la causa ha sido la organización, porque la organización tiene sus propias maneras que van en contra del estado meditativo. La organización es realmente un fenómeno político, no es religiosa. Es otra forma de poder y de deseo de poder.
 
Ahora cada sacerdote cristiano espera algún día convertirse cuando menos en Obispo, convertirse en Cardenal, convertirse en Papa. Esta es una nueva jerarquía, una nueva burocracia, debido a que es espiritual nadie se opone. Tú puedes ser un Obispo, tú puedes ser un Papa, tú puedes ser cualquier cosa. No puede ser objetable porque no vas a obstruir la vida de nadie. Es sólo una idea abstracta.
 
Mi esfuerzo es destruir el sacerdocio por completo. Permaneció con Dios, permaneció con la religión sin Dios, ahora la única forma es que nosotros nos deshagamos de Dios y de la religión, de ambos, para que no haya posibilidad de ningún sacerdocio. 
 
Entonces el hombre es absolutamente libre, totalmente responsable de su propio crecimiento. Mi sentir es que mientras más un hombre es responsable de su propio crecimiento, más difícil es para él posponerlo demasiado. Porque eso significa que si eres miserable, tú eres responsable. Si estás tenso, tú eres responsable. Si no estás relajado, tú eres responsable. Si estás sufriendo, tú eres la causa de ello. No hay Dios, no hay sacerdotes con quienes puedas ir a pedir algún ritual. Eres dejado solo con tu miseria, y nadie quiere ser miserable.
 
Los sacerdotes siguen dándote opio, ellos siguen dándote esperanza... “No te preocupes, es sólo una prueba a tu fe, a tu confianza; puedes pasar por esta miseria y sufrimiento silenciosa y pacientemente, en el otro mundo, más allá de la muerte, serás inmensamente recompensado.” Si no hay sacerdocio, tienes que entender que seas lo que seas, tú eres responsable de ello y nadie más.
 
Y el sentimiento de “Yo soy responsable de mi propia miseria” abre la puerta. Entonces comienzas a buscar métodos y formas de salir de este estado miserable, y eso es lo que es la meditación. Es simplemente el opuesto al estado de miseria, al sufrimiento, a la angustia, a la ansiedad. Es un estado de completa paz, es el ser floreciendo en beatitud, tan silencioso y tan atemporal que no puedes concebir que algo mejor sea posible. Y no hay nada mejor que el estado de una mente meditativa.
 
Así que puedes decir que estos son los tres grandes saltos: Adinatha despide a Dios porque encuentra que Dios se está volviendo demasiado pesado sobre el hombre, en lugar de ayudarle en su crecimiento se ha vuelto una carga... pero él olvida reemplazarlo con algo. El hombre necesitará algo en sus momentos miserables, en su sufrimiento. Acostumbraba rezarle a Dios. Si te has llevado a Dios, te has llevado sus rezos y ahora cuando sea miserable ¿Qué va a hacer? En el Jainismo la meditación no tiene lugar. 
 
Es la agudeza de Buda el ver que Dios ha sido tirado; ahora el hueco debe ser llenado, de otra forma el espacio va a destruir al hombre. Él agrega la meditación, algo realmente auténtico, que puede cambiar al ser entero. Pero él no estaba consciente, tal vez no podía haber estado consciente porque hay cosas de las que no puedes estar consciente a menos que sucedan... de que no debe haber organización alguna, de que no debe haber sacerdocio, de que así como Dios se ha ido la religión también debe irse. Pero él puede ser perdonado porque no pensó en ello y no había un antecedente que le ayudara a verlo, vino después que él.
 
El problema real es el sacerdote, y Dios es un invento del sacerdote. A menos que dejes al sacerdote, tú puedes dejar a Dios, pero el sacerdote siempre encontrará nuevos rituales, él puede crear nuevos dioses.
 
Mi esfuerzo es el de dejarte sólo con la meditación, sin un mediador entre tú y la existencia. Cuando no estás en meditación estás separado de la existencia y ese es tu sufrimiento. Es lo mismo que cuando sacas a un pez del océano y lo echas en un banco de arena, la miseria y el sufrimiento y las torturas por las que atraviesa, el anhelo y el esfuerzo para alcanzar de nuevo el océano, porque es ahí a donde pertenece. Él es parte del océano y no puede quedarse fuera.
 
Cualquier sufrimiento es una simple indicación de que no estás en comunión con la existencia, que el pez no está en el océano.
 
La meditación no es sino retirar todas las barreras, pensamientos, emociones, sentimientos, que crean un muro entre tú y la existencia. El momento que caen de pronto te encuentras a tono con el todo; no sólo a tono, realmente te das cuenta que tú eres el todo.
 
Cuando una gota de rocío resbala de la hoja del loto al océano no encuentra que es parte del océano, encuentra que es el océano. Y darse cuenta de ello es la última meta, la realización última, no hay nada más allá de eso.
 
Así que Adinatha dejó a Dios pero no dejó la organización. Y como no había Dios, la organización creó rituales.
 
Buda, viendo lo que pasó al Jainismo, que se convirtió en ritualismo, tiró a Dios. Tiró todos los rituales y apuntó insistentemente solamente a la meditación, pero él olvidó que los sacerdotes que hicieron rituales en el Jainismo van a hacer lo mismo con la meditación. Y lo hicieron, hicieron de Buda mismo un Dios. Ellos hablan de meditación pero básicamente los Budistas son veneradores de Buda... van al templo y en lugar de Krishna o Cristo, está la estatua de Buda. No hubo estatua de Buda por quinientos años después de Buda. En los templos Budistas sólo tenían el árbol debajo del cual Buda se iluminó, grabado en mármol, sólo un símbolo. Buda no estaba ahí, sólo el árbol.
 
Te sorprenderá que la estatua de Buda que vemos hoy no tiene parecido alguno con la personalidad de Buda, se asemeja a la personalidad de Alejandro Magno. Alejandro Magno vino a la India tres mil años después que Buda. Hasta entonces no había estatua de Buda. Los sacerdotes estaban en búsqueda porque no había fotografía, no había pintura, entonces ¿Cómo hacer una estatua de Buda? Y la cara de Alejandro era realmente sobrehumana, tenía una hermosa personalidad, el rostro y psicología griegos; tomaron la idea para el rostro y el cuerpo de Buda de Alejandro. Así que todas las estatuas que se veneran en los templos budistas son estatuas de Alejandro Magno, no tienen nada que ver con Buda. Pero los sacerdotes tenían que crear la estatua... Dios no estaba ahí, el ritual era difícil, alrededor de la meditación el ritual era difícil. Ellos crearon la estatua y comenzaron a decir, de la misma forma han hecho todas las religiones, ten fe en Buda, confía en Buda, y serás salvado.
 
Ambas revoluciones se perdieron. Me gustaría que lo que yo estoy haciendo no se pierda. Por eso estoy tratando de todas las formas posibles de tirar todas esas cosas que en el pasado han sido barreras para que la revolución continúe y crezca. Yo no quiero que nadie se interponga entre el individuo y la existencia. No rezo, no sacerdote, tú solo eres suficiente para afrontar el amanecer, no necesitas a alguien que interprete por ti lo hermoso que es ese amanecer.
 
Se dice que cada mañana Lao Tzu acostumbraba ir a caminar en las colinas. Un amigo le preguntó, ¿Puedo ir contigo algún día? Me gustaría particularmente ir mañana, porque tengo un invitado que está muy interesado en ti, y estará inmensamente feliz de tener la oportunidad de estar contigo por dos horas en las montañas.”
 
Lao Tzu dijo, “Yo no tengo objeción, sólo una simple cosa debe ser recordada. No quiero que sea dicho nada porque yo tengo mis ojos, tú tienes tus ojos, él tiene sus ojos, podemos ver. No hay necesidad de decir nada.” 
 
El amigo accedió, pero en el camino cuando el sol comenzó a asomarse el invitado lo olvidó. Era tan hermoso a la orilla del lago, el reflejo de todos los colores, los pájaros cantando y el loto floreciendo, abriéndose; no pudo resistir, lo olvidó. Dijo, “Qué hermoso amanecer.”
 
Su anfitrión se sobresaltó porque él había roto la condición. Lao Tzu no dijo nada, nada se dijo ahí. De regreso en casa llamó a su amigo y le dijo, “No vuelvas a traer a tu invitado de nuevo. Habla demasiado. El amanecer estaba ahí, yo estaba ahí, él estaba ahí, tú estabas ahí... ¿Qué necesidad hay de decir nada, cualquier comentario, cualquier interpretación?” 
 
Y esta es mi actitud: Tú estás aquí, cada individuo está aquí, la existencia entera está disponible. Todo lo que necesitas es solamente ser silencioso y escuchar a la existencia. No hay necesidad de ninguna religión, no hay necesidad de ningún Dios, no hay necesidad de ningún sacerdocio, no hay necesidad de ninguna organización.
 
Yo confío en el individuo categóricamente. Nadie hasta ahora ha confiado en lo individual de tal forma.
 
Así que todas las cosas pueden ser dejadas de lado. Ahora todo lo que te ha sido dejado es un estado de meditación, que simplemente significa un estado de fundamental silencio. La palabra meditación hace que se vea más pesado. Es mejor llamarlo sólo un simple, inocente silencio y la existencia te abre todas sus maravillas.
 
Y ello sigue creciendo, tú sigues creciendo, y llega un momento en que has llegado a la misma cumbre de tu potencialidad... puedes llamarlo tu estado Buda, iluminación, bhagwata, deidad, lo que sea, no tiene nombre, así que cualquier nombre servirá
 
Osho, The Last Testament, Vol. 5, Talk #16