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El regreso al hogar está en el aire. Caras nuevas están llegando diariamente, muchos para participar en el programa residencial de tres meses, un curso para cualquier persona interesada en aprender a utilizar el trabajo como un instrumento divertido para el crecimiento personal, la creatividad y la meditación. Con la terminación del monzón, las plantas y los árboles relucen exhuberantes de verdor en un aire limpio, puro. Las mariposas danzan a la luz del sol, los pájaros cantan en los árboles, y por todas partes tú puedes oír la risa de los amigos que se encuentran y se saludan unos a otros. Debajo de toda esta actividad hay siempre una corriente subyacente de silencio: En las sesiones de danza matutina en Buddha Grove, en la hermosa y extensa librería, en los cursos de la Multiversity, en el programa de meditaciones diarias en el Auditorio OSHO… Y en la noche, si vienes a la fiesta, observas una película, bailas, te conviertes en una estrella del karaoke, experimentas con las mini sesiones de la Multiversity o participas en la nueva y popúlarisima Vespertina Zen en la Plaza, sigue estando allí. Todo esto hace parte de la vivencia llamada: La experiencia OSHO. |